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Israel revive dividido el trauma del 7 de octubre

El tercer aniversario de la mayor masacre en la historia del país marca el debate político de cara a los comicios del 27 de octubre, con el primer ministro Benjamin Netanyahu enfrentando duras críticas por su responsabilidad.

Internacional | Agencia | 2026-10-07 21:46:29

Tres años después de la incursión armada de Hamás que dejó más de 1.200 muertos y el mayor fallo de seguridad en la historia de Israel, la sociedad del país revive dividida el dolor de aquella jornada. El impacto del ataque continúa condicionando el escenario social y político en pleno desarrollo de la campaña electoral para los comicios generales fijados para el próximo 27 de octubre.

Las conmemoraciones públicas han puesto de manifiesto la creciente polarización y el descontento social hacia la cúpula dirigente. Durante los actos oficiales, familiares de las víctimas han confrontado abiertamente a las autoridades para denunciar la falta de protección efectiva durante el ataque, evidenciando que la tragedia sigue operando como el eje central de las discusiones políticas.

El debate electoral se concentra primordialmente en la responsabilidad política del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien se mantiene en el poder sin haber presentado su dimisión ni haber impulsado una comisión de investigación independiente sobre los fallos de inteligencia. Esta postura contrasta con la de los mandos militares de la época y difiere del precedente de la guerra del Yom Kipur en 1973.

Las encuestas reflejan un desgaste en la figura del jefe de Gobierno. Un reciente sondeo del Canal 12 señala que el 65% de la ciudadanía israelí considera a Netanyahu responsable "en gran medida" del fiasco defensivo del 7 de octubre de 2023, motivado por la estrategia de contención y gestión del conflicto con la que se desoyeron alertas previas de inteligencia.

Incluso dentro de la propia coalición gubernamental, la masacre es empleada como argumento de confrontación política. Figuras de la extrema derecha como Itamar Ben Gvir utilizan el fracaso defensivo para posicionar sus candidaturas y exigir carteras clave como Defensa, mientras sectores opositores impulsan campañas de concienciación para evitar el continuo respaldo a la gestión oficialista.

Para contrarrestar el impacto del descontento, Netanyahu centra su estrategia de campaña en la narrativa de la seguridad nacional y la recomposición militar del país. El primer ministro apela al replanteamiento del mapa geopolítico regional tras tres años de operaciones, la ofensiva directa contra Irán y el incremento del control militar israelí en sectores de Siria, Líbano y Gaza.

En el plano militar, las fuerzas de seguridad continúan ejecutando la operación denominada Nili, una unidad especial del Shin Bet y el Mosad destinada a perseguir a los involucrados en la incursión. Según informes presentados ante el gabinete de seguridad, las fuerzas armadas habrían dado muerte a cerca de 4.000 de las 6.000 personas que cruzaron la frontera aquel día.

Paralelamente, el conflicto ha transformado el equilibrio en Oriente Próximo. Además del enfrentamiento directo en cuatro ocasiones entre Israel e Irán, el debilitamiento del grupo Hezbolá incidió en la caída del régimen de Bachar el Asad en Siria, al tiempo que Hamás mantiene el control sobre más del 40% del territorio de la Franja de Gaza no ocupado por las tropas israelíes.

Las consecuencias de la guerra de estos tres años se extienden al ámbito diplomático e internacional. Israel afronta una causa abierta por presunto genocidio en el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, mientras sobre Netanyahu pesa una orden de arresto emitida por el Tribunal Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra.

El aislamiento del país se refleja asimismo en la opinión pública global y en eventos culturales y deportivos. De acuerdo con estudios internacionales como el Índice de Percepción Democrática de Nira Data, la imagen de Israel ha registrado caídas históricas, derivando en actos de protesta simbólica durante compromisos oficiales y competencias deportivas internacionales.

En la antesala de la cita con las urnas, la sociedad israelí se encuentra en un proceso de redefinición de su postura frente a las consecuencias del 7 de octubre. La cita electoral definirá si la ciudadanía opta por avalar la estrategia bélica impulsada por el Ejecutivo o por exigir rendición de cuentas por el colapso defensivo de 2023.