
Murió Piero, quizás el cantautor argentino más popular en Latinoamérica. Tenía 81 años, y según fuentes cercanas, “se encontraba muy grave”.Estaba internado en el Hospital Italiano. Sus canciones fueron un símbolo de protesta en un época donde el género estaba de moda, pero su voz pudo acomodarse a los primeros años de la democracia, donde llegó a tener más cartel que muchos apellidos célebres del rock nacional.
Su obra se caracterizó por la ternura y el compromiso. Puede que haya tenido una carrera parecida a la de Facundo Cabral: mucho más trabajo afuera que en su país. Cuando volvía, cada vez menos, su repertorio sonaba necesidad de contacto afectivo.
“Creo que si hay un tipo que boicoteó su carrera, ese fui yo”, le dijo a este diario. “En eso, un número uno. Entre exilio, interrupciones, idas y vueltas, el tiempo pasa”. Hace 20 años la novedad era que sacaba un trabajo con versiones de Coplas de mi país y Para el pueblo lo que es del pueblo. Insistía con algunas canciones porque creía que éramos una sociedad sin memoria.
“Supongo que puede servir para revisar lo que pasó”, aceptaba. Temas de amor, también temas de la época testimonial. "Hoy muchos pibes que no te conocen pueden escuchar Para el pueblo…"
Creía que sus temas de los "70 tenían vigencia. "De eso me doy cuenta cuando viajo o cuando reviso mi sitio de Internet". ¿Qué sería ser contestatario hoy día? "Seguir apostando a un hombre distinto. Seguir teniendo esperanza, hijos, apostar a que podemos ser mejores".
En 2023, su nombre había sido noticia porque Piero De Benedictis, tal su verdadero nombre, había sido internado de urgencia durante una gira por Ecuador. Su hijo Juan De Benedictis había subido entonces una foto con la frase "¡Fuerza papito!".
Piero había aparecido con mucho éxito en los años "60, fue cantor de protesta en la década siguiente y regresó del exilio a inicios de los años "80, donde tuvo un nuevo auge de popularidad masiva. Nacido en Italia el 19 de abril de 1945, llegó a la Argentina siendo un nene y aquí construyó su identidad artística y una relación con el público que atravesó fronteras y los instaló como prócer en países como Colombia.
A partir de su educación como seminarista en Viedma y en el barrio porteño de Villa Devoto desarrolló su vocación musical y su sensibilidad social.
Hizo un tipo de música que funcionó mejor en regímenes de facto. Se definía como “un kamikaze". Con José Tcherkaski, compositor, poeta, se la pasaban las 24 horas escribiendo. En países de Latinoamérica fue un fenómenos llamativo: nunca dejaron de reclamarla aquellas canciones y por eso las hacía y las seguiría haciendo. Los americanos, Para el pueblo....
En 1968 nació Mi viejo, un himno que se editó al año siguiente. En 1976, durante la Dictadura, se fue a España. Vivió también en Bogotá durante la década del ‘80. Su cercanía con ese país derivaría en la obtención de la ciudadanía colombiana.
Contó que cuando volvía al país, durante el Proceso, Massera en persona le decía dónde tocar. “Ya había vendido un Obras y me dijo: ‘Pibe, no, vos tenés que empezar en lugares más chicos, para unas mil personas’. Salí alucinado, no sabía qué hacer. Teníamos un Obras vendido y suspendido. En esa época no me hacían una nota en ninguna parte hasta que Antonio Carrizo me llevó a la radio, expliqué lo que pasaba y Romay entonces me dio El Nacional. Tuvimos que contratar seguridad para evitar que la Policía viniera a reprimir. Una locura. Después hicimos 50 funciones".
El artista había celebrado sus 81 años el 19 de abril pasado en medio de una presentación en Bogotá de su tour Sinfonía Inconclusa en la Mar. A El Espectador, diario impreso y digital de ese país, al cumplir 80 años de vida y 60 de carrera, le dijo: “Estoy agradecido desde las primeras horas que me dediqué a esto y eso es muy gratificante, y eso que todavía no hicimos lo mejor”.
También se refirió a su éxito ‘Mi viejo’: “Yo he visto hasta escrito en los camiones: ‘yo soy tu sangre, mi viejo’.