Bajo el penoco

Cuidado con los ideales

| 2026-10-10 06:51:26

Pese a todos los desastres ocasionados por personajes como él, todavía hay personas que, creyendo ser muy lúcidas, pretenden separar los hechos del discurso y se declaran admiradoras del Che Guevara por sus “grandes ideales”, como si las buenas intenciones pudieran absolver los resultados de una ideología impuesta a tiros. El Che soñaba con el hombre nuevo, pero para conseguirlo hizo todo por destruir al hombre real: aquel que piensa distinto, aspira a prosperar y reclama libertad. Su paraíso necesitaba fusiles, paredones y obediencia. Quería acabar con la explotación, pero usaba la violencia como instrumento de transformación. La historia está llena de iluminados convencidos de poseer la fórmula de la felicidad colectiva. El problema comienza cuando deciden imponerla a los demás. Ningún ideal, por noble que parezca, justifica cualquier medio ni convierte los fracasos en victorias morales. El Che terminó convertido en una camiseta, una imagen romántica despojada de sus contradicciones. Es fácil admirarlo estampado en el pecho; mucho más difícil es explicar cómo construiría su paraíso sin sacrificar la libertad ajena. Cuidado con los ideales: también sirven para disfrazar los peores abusos.