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Michael Douglas admite que mintió sobre su salud para evitar ser reclutado durante la guerra de Vietnam

El actor reveló que exageró una afección en la columna vertebral para eludir el servicio militar, con ayuda de su padre, Kirk Douglas, pese a sus profundas diferencias políticas.

Michael Douglas revela en “One Helluva Ride” cómo evitó el reclutamiento durante la guerra de Vietnam con ayuda de su padre, Kirk Douglas.
Cultura & Espectáculos | Redacción El Día | 2026-10-11 19:17:00

Michael Douglas confesó que evitó ser reclutado para combatir en la guerra de Vietnam mediante la exageración de una condición médica. El actor estadounidense relató que recurrió a esta estrategia en dos ocasiones, con la colaboración de su padre, el también reconocido intérprete Kirk Douglas. La revelación forma parte de sus memorias, tituladas “One Helluva Ride”, en las que repasa episodios personales y profesionales de su vida.

“No estoy orgulloso de esta historia. Solo estoy siendo honesto”, escribió Douglas en el libro, según un extracto difundido por la revista Entertainment Weekly. Con estas palabras, el ganador del Oscar reconoció una decisión que tomó durante su juventud, en un contexto marcado por la oposición de numerosos estadounidenses a la intervención militar de su país en el sudeste asiático.

En aquella época, Michael Douglas mantenía una postura contraria a la guerra y participaba en manifestaciones contra la intervención estadounidense en Vietnam. Su padre, en cambio, defendía posiciones patrióticas y había desempeñado funciones como embajador de buena voluntad, promoviendo los valores estadounidenses en distintos lugares del mundo. Estas diferencias reflejaban dos visiones enfrentadas sobre el papel de Estados Unidos en el conflicto.

A pesar de sus discrepancias ideológicas, padre e hijo mantenían una relación en la que, según recuerda el actor, existía respeto por las opiniones individuales. Kirk Douglas reconocía que su hijo tenía edad suficiente para tomar sus propias decisiones. Sin embargo, la situación cambió cuando Michael fue seleccionado mediante el sistema de sorteo para el reclutamiento militar, una posibilidad que podía obligarlo a incorporarse a las fuerzas armadas.

El intérprete explicó que no quería participar en una guerra contra la que se manifestaba públicamente. En sus memorias recordó la presión que experimentaban los jóvenes de aquella generación, muchos de los cuales buscaban alternativas para evitar el servicio militar. Entre las opciones que circulaban se encontraban fingir problemas de salud mental, consumir drogas o abandonar el país rumbo a Canadá.

En su caso, la oportunidad surgió durante un examen médico en el que los profesionales identificaron una condición denominada espondilitis, relacionada con la columna vertebral. Douglas explicó que su diagnóstico incluía alteraciones en las vértebras y una curvatura en la espalda. La documentación médica inicial, sin embargo, describía el problema como leve, circunstancia que podía dificultar que fuera considerado no apto para el servicio.

Ante esa situación, Kirk Douglas intervino para ayudar a su hijo. Según el relato autobiográfico, solicitó al médico que emitiera una nueva carta en la que se eliminaran los calificativos que restaban gravedad a la condición. De esa manera, el documento presentaría el problema físico sin las referencias que lo describían como una afección menor, lo que podía influir en la evaluación de los responsables del reclutamiento.

La estrategia volvió a ponerse a prueba cuando Michael Douglas fue seleccionado nuevamente. En esta segunda revisión médica, el actor se presentó con un corsé ortopédico blanco de gran tamaño. Cuando un sargento le ordenó que se lo quitara, Douglas respondió que no podía hacerlo porque, según afirmó, se caería si se desprendía del dispositivo. El episodio quedó registrado en sus recuerdos como parte del esfuerzo por evitar el envío al frente de batalla.

Finalmente, Douglas recibió la clasificación militar 1-Y, que limitaba su elegibilidad para el servicio a situaciones de emergencia nacional de extrema gravedad. Esta categoría le permitió evitar la incorporación ordinaria a las fuerzas armadas durante el conflicto. El actor reconoció en sus memorias que su decisión estuvo vinculada tanto a su oposición política a la guerra como al deseo de no participar directamente en ella.

De manera paradójica, mientras Estados Unidos continuaba involucrado en Vietnam, Douglas comenzaba a abrirse camino en la industria cinematográfica. En 1969 obtuvo uno de sus primeros papeles protagónicos en “Hail, Hero!”, una película en la que interpretó a un joven hippie que debía reunirse con su familia antes de incorporarse al servicio militar. La historia guardaba una conexión temática con las tensiones sociales y generacionales que atravesaban el país en aquellos años.

Las memorias “One Helluva Ride”, de aproximadamente 500 páginas, también recorren algunos de los momentos más importantes de su trayectoria artística, incluidos sus trabajos en “Atracción fatal”, “Bajos instintos”, “Un día de furia” y “Wall Street”. Por esta última película obtuvo el Oscar al mejor actor. No obstante, el libro trasciende los recuerdos de Hollywood y aborda aspectos difíciles de su historia familiar, sus problemas personales y la búsqueda de una identidad propia frente a la fama de su padre.

En entrevistas con Associated Press, Douglas explicó que necesitó distancia y tiempo para abordar algunos de los episodios más dolorosos de su vida. Entre ellos figura la violencia doméstica que aseguró haber sufrido durante su infancia, un tema que, según reconoció, le habría resultado difícil exponer si Kirk Douglas todavía estuviera vivo. Así, la confesión sobre su pasado militar forma parte de un relato más amplio, en el que el actor revisa decisiones, conflictos familiares y experiencias que marcaron su vida dentro y fuera de la pantalla.