Tribuna

La democracia luce débil

La democracia luce débil
William Herrera Áñez | Jurista y autor de varios libros
| 2026-10-11 09:44:28

La detención y las evidencias en contra del exfiscal general del Estado (FGE), Mariaca, han eclipsado el hecho de que cada 10 de octubre, desde 1982, recordamos el alejamiento de los gobiernos militares, la reconquista del sistema democrático y la convivencia civilizada. La democracia se identifica con una determinada forma de entender la legitimación y el ejercicio del poder político. Esta forma de gobierno conjuga la soberanía popular y el pluralismo político con las libertades individuales y colectivas, el imperio de la ley y la división de poderes. Sin embargo, este sistema político no se reduce solo a la legitimidad de origen, sino que también requiere la legitimación de ejercicio. La democracia es, asimismo, una respuesta a la pregunta de cómo se gobierna, y no solo de quién gobierna. En los Estados socialistas o comunistas también hay elecciones periódicas, pero eso no los convierte en democráticos.

El estado de excepción ha postergado el necesario debate sobre la reforma constitucional, la ley de hidrocarburos, la minería, las inversiones, la seguridad ciudadana y jurídica, los cambios judiciales, etc. Como ningún partido político tiene mayoría absoluta, Rodrigo Paz tiene que ser consciente de esta realidad y convocar a los líderes de las fuerzas políticas para cerrar un gran acuerdo nacional que permita frenar la ola de violencia en algunos lugares, garantizar la gobernabilidad y asegurar la estabilidad económica y política. Un sistema democrático no se entiende sin acuerdos políticos, implícitos o explícitos. Rodrigo Paz lleva más de 20 años en la función pública y conoce las potencialidades de estos acuerdos.

A propósito del sistema democrático, entre 1985 y 2003, tres partidos políticos dominaban el escenario nacional: el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Acción Democrática Nacionalista (ADN) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). En el MNR, Hernán Siles Zuazo acababa de renunciar a la presidencia y Víctor Paz Estenssoro se aprestaba a iniciar su último mandato presidencial. ADN tenía fecha de vencimiento (2001). En el MIR, Jaime Paz Zamora consolidaba su liderazgo hasta la extinción del partido en 2005.

El terrible trauma de la inestabilidad política y la debilidad del gobierno de Hernán Siles marcó una premisa de oro: la gobernabilidad debía partir de la mayoría, lo que hizo girar el punto de apoyo de los partidos. La lucha política saltó a los medios de comunicación y se volvió mucho más mediática y menos callejera. Era el inicio de la industria electoral, con las encuestas, las campañas multimedia y los programas elaborados en gabinetes sobre la base de cifras macroeconómicas, en medio de abstracciones teóricas, tecnocráticas y programáticas. Como el Parlamento era el gran escenario del poder democrático, que apuntalaba al Poder Ejecutivo, había que garantizar alianzas duraderas y mayorías sólidas en su seno.

En plena euforia democrática y ante la falta de una mayoría absoluta, como sucede en la actualidad, llegó la era de la «democracia pactada» y de los acuerdos políticos sistemáticos. Víctor Paz Estenssoro y Hugo Banzer Suárez suscribieron el «Pacto por la Democracia». Era la primera vez que se firmaba un acuerdo con el objetivo de permitir la gobernabilidad del país y, al mismo tiempo, se inauguraba un nuevo estilo de hacer política, en el que prevalecían la cultura del diálogo y la concertación.

Jaime Paz Zamora y Hugo Banzer Suárez firmaron el «Acuerdo Patriótico», cogobernaron y generaron las condiciones para la estabilidad política, económica y social. Como parte de esta nueva forma de hacer política, el 5 de febrero de 1991, Hugo Banzer Suárez, Gonzalo Sánchez de Lozada, Óscar Eid Franco, Carlos Palenque y Antonio Araníbar acordaron, entre otras cosas, introducir enmiendas a la Ley Electoral y designar vocales «notables» para la Corte Nacional Electoral. También acordaron la aprobación de la primera Ley del Ministerio Público y de la Ley de Organización Judicial. Además, entre 1994 y 1999, se crearon, mediante reformas constitucionales y normas específicas, instituciones como el Defensor del Pueblo, el Consejo de la Judicatura y el Tribunal Constitucional.

Los acuerdos políticos buscaban garantizar la gobernabilidad y lo consiguieron. Bolivia se convirtió en un país estable en lo económico y político, sin presos, exiliados ni perseguidos por pensar diferente. La reedición de la democracia pactada parece inevitable e impostergable en el nuevo escenario político nacional, y el Gobierno debe comenzar a tender puentes… La historia de la democracia está llena de pequeñas miserias humanas, imperfecciones, frustraciones y traiciones, pero la historia del fascismo, del comunismo, del totalitarismo y del populismo es sencillamente un horror.

*Jurista y autor de varios libros.

William Herrera Áñez | Jurista y autor de varios libros