Tribuna

Presidente Paz: ¡otra vez el gas!

Presidente Paz: ¡otra vez el gas!
Oscar Antezana Malpartida | Columnista
| 2026-10-19 07:31:15

Bolivia parece condenada a buscar su futuro debajo de la tierra. Cuando se agota un recurso, esperamos encontrar otro. Cuando faltan dólares, soñamos con nuevos yacimientos. Y cuando necesitamos urgentemente empleos, inversiones y exportaciones, volvemos a mirar hacia el subsuelo. ¡Como si el desarrollo económico dependiera de una perforadora!

El viernes 9 de octubre, en Tarija, el presidente Rodrigo Paz afirmó que Bolivia tiene reservas extraordinarias de gas. La noticia apareció al día siguiente en El Día, de Santa Cruz. Será que el Presidente no tiene ningún mensaje que transmitir a la población porque no hay nada que decir; es decir, no hay resultados. Todo son anuncios de proyectos para el futuro y noticias sobre reuniones, pero nada concreto que beneficie al país. Para colmo, la noticia sobre el gas parecería demagogia llevada al extremo: ¿reservas extraordinarias? ¿Dónde están? ¿Cuántos trillones de pies cúbicos? ¿Quién las certificó? ¿Cuánto costaría extraerlas? ¿Cuándo comenzaríamos a recibir dólares?

Lo patético no es que Bolivia busque gas. Es que, después de tantas décadas de dependencia extractiva, su presidente vuelva a presentar el subsuelo como una gran promesa de prosperidad. Una cosa es sospechar que existe gas; otra, descubrirlo; otra, demostrar que puede explotarse rentablemente; y otra muy distinta, convertirlo en exportaciones. Entre la exploración, las perforaciones y la infraestructura pueden transcurrir cinco, siete o más años. Eso, suponiendo que encontremos suficiente gas. ¿Y mientras tanto? ¿Esperamos sentados sobre un gasoducto vacío?

Nuestra historia económica parece un disco rayado. Primero, la plata; después, el estaño; luego, el gas. Cambian los recursos, los gobiernos y los discursos, pero repetimos la misma esperanza: que la próxima riqueza natural nos saque de la pobreza. El gas nos proporcionó miles de millones de dólares. ¿Y qué hicimos? No diversificamos suficientemente nuestra economía. No construimos una base exportadora capaz de sustituir esos ingresos. Cuando se acabó la bonanza, descubrimos que seguíamos siendo vulnerables.

Lo verdaderamente preocupante no es la escasez de gas. Es la escasez de una visión económica que vaya más allá del gas. Un estadista no espera que la geología resuelva los problemas de su país. Construye oportunidades, moviliza inversiones, abre mercados y transforma capacidades productivas en riqueza.

Bolivia tiene destinos turísticos extraordinarios. El Salar de Uyuni, la Amazonía, las misiones jesuíticas y nuestras culturas están esperando visitantes. El turismo puede generar divisas y empleos, desde pequeños emprendimientos hasta grandes inversiones. ¡No necesitamos descubrir otro Salar! Tenemos una agroindustria con experiencia, tierras productivas y oportunidades para exportar alimentos procesados de mayor valor agregado. Tenemos ríos y lagunas con potencial para desarrollar la piscicultura comercial, producir alimentos y abrir nuevos mercados. ¡Tampoco necesitamos perforar tres mil metros para encontrar peces! Estos sectores requieren infraestructura, inversión y reglas claras. Pero muchas medidas pueden comenzar mañana: eliminar trabas, facilitar las inversiones privadas, abrir mercados y promover internacionalmente nuestros productos y destinos.

No propongo abandonar el gas. Si existen yacimientos rentables, que se exploren. Lo que debemos abandonar es la mentalidad de esperar otro milagro extractivo.

Presidente Paz: Bolivia no necesita otro anuncio extraordinario sobre riquezas enterradas. Necesita resultados extraordinarios en turismo, agroindustria, piscicultura y nuevas exportaciones.

El gas puede estar bajo nuestros pies. Pero el futuro económico de Bolivia no puede seguir enterrado con él.

Oscar Antezana Malpartida | Columnista