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Francia desplegará militares ante nuevas protestas y reconoce fallos de seguridad

El Gobierno de Sébastien Lecornu anunció un operativo masivo para el sábado 24 de octubre, tras los saqueos e incendios registrados en varias ciudades. Las movilizaciones estudiantiles y el malestar por el costo de vida aumentan la presión sobre Emmanuel Macron.

Foto: AP
Internacional | Redacción El Día | 2026-10-20 23:51:00

El Gobierno de Francia desplegará efectivos militares para apoyar a la Policía y la Gendarmería durante las manifestaciones previstas para el sábado 24 de octubre, después de los disturbios, saqueos e incendios registrados el último fin de semana en París, Marsella, Lyon y otras ciudades del país. El primer ministro, Sébastien Lecornu, anunció un dispositivo de seguridad reforzado y reconoció errores en la respuesta de las autoridades.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, confirmó que integrantes de la operación militar Sentinelle se incorporarán al operativo para asumir tareas de apoyo y permitir que policías y gendarmes concentren sus recursos en el mantenimiento del orden público. Lecornu aseguró ante la Asamblea Nacional que el despliegue del sábado será masivo.

Las autoridades admitieron fallos de inteligencia y una estrategia policial demasiado estática durante los incidentes del 17 de octubre. Lecornu también reconoció que fue un error no cancelar las licencias previstas para parte de los efectivos de seguridad, mientras Nuñez expresó su pesar por lo ocurrido y asumió parte de la responsabilidad.

Como parte de las medidas de emergencia, el Ejecutivo extendió los toques de queda localizados en distintas zonas afectadas por la violencia. Las restricciones alcanzaron también a Marsella, Niza y Burdeos, donde las autoridades locales establecieron horarios y perímetros específicos para limitar nuevos incidentes.

En el plano político, Lecornu acusó a grupos de la extrema izquierda de organizar los disturbios con el objetivo de desestabilizar las instituciones. Como ejemplo, mencionó la detención de un sospechoso de haber iniciado el incendio que destruyó el histórico ayuntamiento de Limoges. Según las autoridades, el detenido figuraba en una lista de vigilancia policial y estaría vinculado a un grupo de ultraizquierda. La investigación deberá establecer las responsabilidades del ataque.

El enfrentamiento se extendió al partido La Francia Insumisa (LFI), liderado por Jean-Luc Mélenchon. Lecornu cuestionó la posición de esa formación frente a la violencia, mientras que el ministro del Interior sostuvo que sus actuaciones contribuyeron a agravar la tensión. Manuel Bompard, coordinador de LFI, rechazó las acusaciones y denunció que el Gobierno intenta responsabilizar a su partido mediante el uso de información de los servicios de inteligencia.

Mélenchon, por su parte, cuestionó las declaraciones del primer ministro y advirtió sobre los riesgos de recurrir al artículo 16 de la Constitución francesa, que permite al presidente ejercer poderes excepcionales bajo determinadas condiciones. El dirigente opositor sostuvo que cualquier ampliación de las atribuciones del Ejecutivo debe respetar las libertades constitucionales y contar con mecanismos de control.

La crisis de seguridad coincide con el descontento por el encarecimiento del costo de vida y las dificultades de financiación de los servicios públicos. El sindicato estudiantil UNEF convocó a nuevas movilizaciones para el sábado y anunció que mantendrá la presión sobre el Gobierno de Emmanuel Macron por la falta de recursos destinados a la educación. También resurgieron los llamados a protestar de sectores vinculados al movimiento de los chalecos amarillos, que denuncia el aumento de los costos de la energía.

Los disturbios ya provocaron consecuencias económicas. La cadena de supermercados Carrefour informó de pérdidas de decenas de millones de euros por robos y daños en sus establecimientos. Al mismo tiempo, el rendimiento de los bonos soberanos franceses a diez años alcanzó su nivel más alto en 24 años, en medio de la preocupación de los inversores por la inestabilidad política y las dificultades presupuestarias del país.

La tensión también se manifestó en otras partes de Europa. Varias ciudades del norte de Italia, incluida Milán, registraron disturbios durante el fin de semana, mientras el ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, vinculó esos episodios con una forma de guerra híbrida asociada al uso de redes sociales y plataformas digitales. En Albania, entretanto, estaban previstas nuevas protestas contra el Gobierno de Edi Rama en Tirana, en la séptima jornada consecutiva de movilizaciones.

La sucesión de incidentes aumenta la preocupación por la extensión del malestar social europeo, en un contexto de dificultades económicas, cuestionamientos a los servicios públicos y creciente polarización política. En Francia, el Ejecutivo deberá responder a las nuevas movilizaciones mientras intenta recuperar el control de las calles y afrontar las críticas por los fallos de seguridad, a menos de un año de las elecciones presidenciales de 2027.