
La limitada producción nacional de trigo ha generado un escenario de presión para el sector panificador en Bolivia, que analiza un incremento del precio del pan. El país depende cada vez más de la importación, frente a ese escenario los productores urgen incentivos y la ejecución de un plan que incluya el impulso de la biotecnología.
El gerente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández, se refirió a este asunto y señaló que este año se registró “una de las superficies más bajas de siembra de los últimos 30 años, con un aproximado de 57 mil hectáreas”.
“Comparada con años anteriores, donde logramos sembrar casi más de 100 mil hectáreas, podemos ver que se ha dado una reducción muy sustancial en el área de siembra”, lamentó.
Explicó que se debe a las “campañas de invierno que han sido de sequía, donde los rendimientos han sido bajos, y eso, evidentemente ha generado una preocupación en los productores y obviamente una reducción en el área de siembra”.
Frente a ese escenario, falta incentivos para la producción y un plan nacional, alertó el directivo de Anapo, quien remarcó que esta necesidad ya se planteó al Gobierno con anterioridad.
“Creemos que son (el Gobierno) un actor importante con el cual debemos ver un plan nacional de producción triguera, de apoyo y fomento, que contemple todo lo que viene a ser el apoyo en tecnología, en financiamiento, en seguro agrícola, en garantizar la compra del trigo al productor”, afirmó Hernández.
Para el sector, es importante “generar condiciones” para que los productores “sigan decidiendo sembrar este cultivo que es tan estratégico para el país”.
En el caso de Santa Cruz, “no olvidemos que el trigo no deja de ser un cultivo de mayor riesgo para los productores porque el que se siembra es un trigo tropicalizado”, indicó.
“Por tanto, el productor tiene que, de alguna manera, correr ese riesgo de tener las condiciones de climas favorables para el desarrollo del cultivo”, sostuvo.
Otro de los factores que incluye es la inversión, que es mucho más importante si se compara con otros cultivos de rotación como el sorgo.
“Por eso es fundamental tener políticas trigueras que realmente apoyen al productor para que pueda sembrar trigo. Y en ese marco es lo que le venimos planteando al Gobierno para que de una vez podamos trabajar este plan nacional de fomento a la producción de trigo”, remarcó.
En ese marco, apuntó a un “conjunto de acciones que hay que seguir impulsando y desarrollando”.
“Por eso es fundamental el apoyo del Gobierno para fortalecer los programas de investigación y de transferencia de tecnología que hay, tanto por parte del CIAC o del INIAF, para que precisamente se pueda desarrollar genética de mayor potencial de rendimiento”, señaló Hernández.
Indicó que uno de los eventos que se ha logrado aprobar, el trigo HB4, “con seguridad que en un mediano plazo va a ser una alternativa tecnológica para que los productores puedan tener genética con tolerancia a sequía, que es una de las principales preocupaciones que tienen los productores”.
Asimismo, la fertilización “por supuesto que es fundamental, pero hay que también facilitar el acceso y brindar financiamiento”.
“Hay un conjunto de acciones que obviamente hay que trabajarlas entre el sector público, el sector privado, para que precisamente se puedan generar condiciones de apoyo y fomento a la producción de trigo”, sostuvo.