Desde hace 11 meses, el país entró en un nuevo ciclo político-institucional, donde los cambios tal vez no se produzcan todavía con la rapidez ni profundidad que desearíamos, pero en el que se abren oportunidades históricas para el relanzamiento del proyecto autonómico.
Después de dos décadas en las que el régimen autoritario del MAS frenó y paralizó el movimiento de cambio descentralizador, procurando la concentración del poder político y económico, la nueva etapa democrática es propicia para que se retome el desarrollo de las autonomías departamentales, incluso con una perspectiva tendiente hacia un federalismo asimétrico.
En ese marco, replantearse el rol de las Asambleas Legislativas Departamentales (ALD) es crucial, entendiendo que por ellas pasa el fortalecimiento de la capacidad de auto-normarse. En Santa Cruz, la Asamblea Legislativa Departamental se dotó hace algunos meses de un Consejo Consultivo Ad Honorem, de carácter multidisciplinario, conformado por especialistas en distintas áreas (jurídica, económica, politológica, comunicacional, cultural).
El propósito de este Consejo es aportar con ideas para construir una agenda legislativa departamental, con anteproyectos de normas estratégicas que puedan tener aplicación efectiva, con focos principales en el ordenamiento e inteligencia territorial, la seguridad energética, el modelo agrario autonómico y la currícula escolar regionalizada, entre otros campos.
Para la conformación de esta entidad honoraria, se tuvieron en cuenta los precedentes del Consejo Pre-Autonómico, que dio los primeros pasos hacia la elaboración del Estatuto Autonómico cruceño, y los trabajos de análisis y propuesta realizados en años más recientes, por equipos que diseñaron el documento de “Nueva Relación de Santa Cruz con el Estado”.
Aprovechar al máximo los resquicios jurídicos para la ampliación de las normativas departamentales ha sido una de las vías exploradas por el Consejo Consultivo, así como el diálogo con el nivel parlamentario nacional, para cambiar el carácter centralista de leyes vigentes y de nuevos proyectos en tratamiento, como en el caso de las alianzas público-privadas. Está claro que también será necesario impulsar cambios al ordenamiento constitucional.
En días pasados, la escritora y ex senadora Centa Rek y el autor de esta columna, presentamos el libro “Hacia un Parlamento cruceño con rumbo federal”, documentando la producción intelectual surgida del Consejo Consultivo. El título alude al propósito de ampliar las capacidades normativas de la ALD, para convertirla paulatinamente en un “Parlamento regional”.
Previendo el escándalo de algunas mentalidades centralistas, conviene recordar el ejemplo de Escocia, que cuenta con un Parlamento propio que legisla sobre ciertas competencias o “materias devueltas” desde 1998, sin que esto haya significado separarse del Reino Unido.