Octubre es un mes políticamente emblemático para Bolivia. En él se han concentrado grandes convulsiones sociales, caídas de gobiernos y redefiniciones del rumbo del Estado.
En 1964 cayó Víctor Paz Estenssoro, durante su tercer
mandato, por un golpe protagonizado por su vicepresidente. En octubre de 1967,
Ernesto Che Guevara fue capturado y ejecutado por orden del gobierno del
general René Barrientos Ortuño.
En octubre de 1970, antes del golpe encabezado por el
entonces coronel Hugo Banzer Suárez, Bolivia tuvo seis presidentes en 24 horas.
En octubre de 1982, recuperó la democracia después de casi dos décadas de
dictaduras militares.
Otro hito fue la revuelta popular de octubre de 2003,
conocida como la Guerra del Gas, cuyo epicentro estuvo en El Alto. El conflicto
dejó decenas de muertos y culminó el 17 de octubre con la renuncia y huida de
Gonzalo Sánchez de Lozada. El acontecimiento marcó el fin de la democracia
pactada y el comienzo del ocaso del ciclo neoliberal.
En octubre de 2019 comenzó el levantamiento popular contra
el fraude electoral. Durante 21 días, miles de bolivianos salieron a las calles
hasta arrinconar a Evo Morales, quien renunció y huyó a México después de casi
14 años en el poder.
¿Son casualidades del destino o en octubre confluyen
factores sociales, económicos y políticos que precipitan decisiones
trascendentales? La experiencia parece haber convertido este mes en una fecha
clave del imaginario político boliviano.
En ese contexto, Evo Morales y sus seguidores prepararon
para este octubre una serie de movilizaciones: mítines, encuentros de la
izquierda internacional, marchas y un bloqueo general indefinido que buscaba la
caída de Rodrigo Paz. Sería su cuarto intento de acortar el mandato de un
presidente constitucionalmente elegido.
El primero de estos episodios ocurrió en octubre de 2024,
cuando el evismo bloqueó el país durante 21 días con el pretexto de «salvar
Bolivia». Buscaba la renuncia de Luis Arce y una sucesión constitucional que,
según esta estrategia, permitiría realizar elecciones con Evo habilitado.
Durante aquella movilización, Juan Ramón de la Quintana
planteó su tesis del «rito del bloqueo», según la cual la acumulación de sangre
y muertos conduciría a la «defunción del poder». La violencia se convirtió así
en un componente central de la estrategia evista. Sin embargo, pese a las
provocaciones, no se produjo la escalada de violencia esperada y el intento
fracasó.
En junio de 2025, Morales volvió a intentar la caída de
Arce, esta vez mediante un bloqueo de 14 días que dejó seis fallecidos, entre
policías y civiles. La movilización terminó en una pausa humanitaria el 15 de
junio.
Posteriormente, ya bajo el gobierno de Rodrigo Paz, sectores
vinculados al evismo, junto con la COB y la Federación Tupac Katari, impulsaron
un bloqueo de 52 días para acorralar al nuevo presidente y forzar su renuncia.
Sin lograr ese objetivo, el movimiento terminó desgastándose.
Para octubre estaba previsto un nuevo intento, con marchas y
un bloqueo indefinido desde el 13 de octubre, después de la clausura de Runasur
en Lauca Ñ. Pero las divisiones sindicales y la pérdida de capacidad de
convocatoria obligaron a sus promotores a retroceder.
Sin embargo, octubre trajo una sorpresa: la aprehensión y
destitución del fiscal general Roger Mariaca, junto con revelaciones sobre una
presunta organización criminal de alto nivel que habría operado desde los
primeros años del régimen masista.
¿Qué es octubre, entonces?
*El autor es profesor de la carrera de Ciencia Política de la UMSS.