Bajo el penoco

Cuestión de lógica

| 2026-10-22 00:12:44

La gente suele agobiarse con la eterna pregunta: ¿cómo combatir la corrupción? ¿algún día se acabará? La respuesta es tan lógica que casi nadie la entiende. Muchos creen que es un asunto de moral, valores o formación, sin comprender que el problema está en el diseño y funcionamiento del estado boliviano, que figura entre los más corruptos del mundo. Vamos a los hechos. Bolivia tiene aproximadamente 500 mil funcionarios públicos, el triple de los que debería haber. Más burocracia significa más trámites y más oportunidades para las coimas, los negociados y la plata por debajo de la mesa. Detrás de cada permiso, certificado o autorización siempre hay un soborno. La corrupción nunca desaparecerá por completo, pero sí se puede reducir la cantidad de corruptos. La lógica es sencilla: cuantos más funcionarios y trámites existan, mayores serán las oportunidades de echar mano a la famosa «colaboración». El problema es todavía mayor, pues las leyes están hechas para que su cumplimiento sea una carrera de obstáculos y hacer de la coima una salvación. No basta con educar en valores ni esperar gobernantes honestos. Hay que cambiar un sistema que hace de la corrupción una práctica casi inevitable.