Internacional

Ucrania reanudó los ataques con drones contra refinerías rusas

Los bombardeos alcanzaron tres refinerías y un complejo gasoquímico, según Moscú. El ataque contra una planta de Rosneft en la región de Samara dejó dos muertos y podría afectar los suministros de combustible a los mercados internacionales.

Foto: EFE
Internacional | Agencia | 2026-10-30 19:05:00

Ucrania reanudó los ataques con drones contra instalaciones petroleras rusas después de una breve pausa, en una ofensiva que podría reducir las exportaciones de diésel de Moscú y afectar el abastecimiento de los mercados internacionales. El Gobierno ruso confirmó que los bombardeos alcanzaron tres refinerías y un complejo gasoquímico durante la noche del jueves.

El gobernador de la región de Samara, Viacheslav Fedorishchev, confirmó que una refinería de la petrolera estatal Rosneft, ubicada en la ciudad de Novokuibishevsk, fue alcanzada por drones. El ataque dejó dos personas muertas, aunque las autoridades no precisaron la magnitud de los daños materiales.

La instalación afectada se encuentra a unos 800 kilómetros de la frontera con Ucrania y pertenece a Rosneft, la mayor compañía petrolera de Rusia. La planta ya había sido objeto de ataques ucranianos en anteriores ocasiones, el último de ellos a mediados de agosto.

El viceprimer ministro ruso encargado de Asuntos Energéticos, Alexander Novak, confirmó la reanudación de las operaciones y advirtió que los bombardeos podrían reducir los volúmenes de diésel destinados a la exportación. Según explicó, los ataques también alcanzaron otras instalaciones de procesamiento de petróleo y gas en territorio ruso.

Canales rusos de Telegram difundieron videos en los que se observaba humo saliendo de una instalación industrial en Samara después del bombardeo. Paralelamente, medios rusos y ucranianos informaron de un ataque contra una fábrica de conservas en la región de Briansk, empresa que abastece de alimentos al Ejército ruso.

Kiev no emitió comentarios inmediatos sobre la nueva ofensiva. Desde el inicio de la invasión rusa, en febrero de 2022, las fuerzas ucranianas han atacado reiteradamente instalaciones petroleras y gasíferas de Rusia como represalia por los bombardeos de Moscú contra la infraestructura energética de Ucrania.

La reanudación de los ataques se produce en medio de un acuerdo entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, para aliviar determinadas sanciones contra Moscú a cambio de facilitar el suministro de diésel a los mercados internacionales. El pacto, alcanzado a principios de octubre, contempla mantener los envíos al menos hasta abril de 2027.

Novak informó que Rusia exportó aproximadamente 510.000 toneladas de diésel durante octubre en el marco de ese entendimiento y que tenía previsto aumentar los despachos a unas 2,15 millones de toneladas en noviembre. Sin embargo, reconoció que los ataques ucranianos podrían obligar a reducir los volúmenes comprometidos, aunque consideró que el impacto podría ser limitado.

El funcionario ruso advirtió que las interrupciones en la producción y exportación podrían repercutir en los mercados internacionales. El acuerdo busca contribuir a contener los precios del combustible, especialmente en Estados Unidos, donde el consumo alcanza aproximadamente 3,9 millones de barriles diarios de diésel.

El entendimiento entre Washington y Moscú provocó rechazo en Kiev y entre varios aliados europeos de Ucrania. Después de su firma, Trump anunció un supuesto «alto el fuego energético» entre ambos países, pero el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, aseguró que no había sido informado previamente sobre esa iniciativa.

La administración estadounidense había presionado a Kiev para que suspendiera los ataques contra las refinerías rusas e incluso limitó la entrega de armamento y tecnología militar. Trump responsabilizó a estas operaciones de contribuir al encarecimiento internacional del diésel, con consecuencias para sectores como el transporte, la agricultura y la ganadería.

La presión de Washington también responde a factores políticos internos. El acuerdo con Putin fue cerrado antes de las elecciones legislativas de medio término del 3 de noviembre, en un contexto de preocupación por la inflación y el costo de los combustibles. La reanudación de los bombardeos ucranianos vuelve a poner en tensión el entendimiento energético entre ambos gobiernos.