
La XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno quedó inaugurada este miércoles en Madrid con un llamado a fortalecer la cooperación entre las naciones de la región y defender el multilateralismo frente a un escenario internacional marcado por conflictos, tensiones geopolíticas y divisiones políticas. El rey Felipe VI destacó que la comunidad iberoamericana puede abrir el camino hacia un espacio de mayor libertad y prosperidad para sus aproximadamente 700 millones de habitantes.
Durante el acto inaugural, celebrado en el Teatro Real, el monarca afirmó que la identidad compartida entre los países iberoamericanos constituye una referencia necesaria para enfrentar los desafíos del siglo XXI. También advirtió sobre la transformación del orden internacional y la progresiva configuración de un mundo multipolar con características diferentes a las surgidas después de 1945.
La cumbre reúne a representantes de los 22 países que integran la comunidad iberoamericana, aunque solamente diez jefes de Estado y de Gobierno confirmaron su asistencia: los de España, Portugal, Andorra, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras y República Dominicana. La ausencia de mandatarios de países importantes como Brasil, México y Venezuela evidencia las dificultades para mantener la participación política de alto nivel en este mecanismo de cooperación.
Entre los asistentes destacan el presidente argentino, Javier Milei, y el mandatario chileno, José Antonio Kast. Milei llegó a Madrid, pero no participó en la ceremonia inaugural ni en la cena oficial. Su presencia concentra especial atención porque este jueves coincidirá por primera vez con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, después de que el argentino lo calificara de «impresentable dictador» durante su reciente visita a España.
Sánchez aprovechó su intervención para reclamar una mayor influencia internacional de la comunidad iberoamericana y defendió la apertura y la cooperación frente al aislamiento. «Frente a quienes se cierran, nosotros debemos abrirnos. Frente a los que alimentan la guerra, nosotros debemos ser sembradores de paz», afirmó. También propuso fortalecer los vínculos entre la Unión Europea y América Latina, con España como puente entre ambas regiones.
El secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, advirtió que la reunión se desarrolla en tiempos de incertidumbre y tensiones internacionales. Defendió la vigencia de la comunidad iberoamericana y destacó la necesidad de preservar el multilateralismo, la democracia, los derechos humanos, la soberanía de los Estados y un orden internacional basado en reglas.
La reunión también cuenta con la presencia del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres; el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, quien tiene previsto mantener encuentros bilaterales al margen de las sesiones oficiales.
Uno de los objetivos de la cumbre es aprobar una declaración conjunta con acuerdos entre los 22 países participantes. Los ministros de Exteriores dieron su visto bueno al documento después de las negociaciones previas. Se trata de un texto de mínimos que busca recuperar el consenso, después de que la anterior cumbre, celebrada en Ecuador, concluyera sin una declaración conjunta.
Entre los asuntos prioritarios de la agenda figuran la gobernanza de la inteligencia artificial, la lucha contra el cambio climático, la coordinación ante desastres naturales, el reconocimiento de títulos académicos y la protección de datos personales en el entorno digital. También se plantea avanzar en el reconocimiento del cuidado como un derecho y un bien público esencial.
Felipe VI insistió en que la cooperación iberoamericana debe traducirse en mejoras concretas para la población y no limitarse a declaraciones políticas. Señaló que la prioridad debe ser mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, preservar su dignidad y responder a los problemas que afectan a la vida cotidiana de los habitantes de la región.
La inauguración estuvo acompañada por presentaciones artísticas de reconocidas figuras de la cultura iberoamericana, entre ellas el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel, el músico uruguayo Jorge Drexler, la cantante portuguesa Carminho y los artistas españoles Eva Yerbabuena y Miguel Poveda. Para garantizar la seguridad del encuentro, el Gobierno español desplegó 3.250 efectivos policiales y de la Guardia Civil.
A 35 años de la primera Cumbre Iberoamericana, celebrada en 1991, el encuentro de Madrid busca revitalizar un mecanismo de diálogo que ha perdido protagonismo en los últimos años. La reducida asistencia de mandatarios y las diferencias políticas entre los gobiernos participantes reflejan las dificultades para mantener una agenda común, en un escenario internacional cada vez más fragmentado.