Editorial

Qué harán los demócratas en Estados Unidos (y el mundo)

La contundente victoria demócrata en las elecciones legislativas abre un nuevo escenario político en Estados Unidos. Donald Trump conserva la presidencia, pero pierde el control del Congreso...

Editorial | | 2026-11-06 00:02:00

La contundente victoria demócrata en las elecciones legislativas abre un nuevo escenario político en Estados Unidos. Donald Trump conserva la presidencia, pero pierde el control del Congreso. Los demócratas tendrán ahora poder para bloquear sus iniciativas, investigar su administración y tratar de revertir buena parte de sus políticas. La pregunta es qué harán con ese poder y qué modelo de país pretenden imponer.

Si su respuesta consiste en hacer exactamente lo contrario de Trump, las consecuencias pueden ser mucho mayores que una disputa partidaria.

¿Volverán a flexibilizar la frontera con México y a tratar la inmigración irregular como un problema secundario? ¿Reducirán la presión sobre los carteles de la droga y las organizaciones criminales que operan en el continente? ¿Recuperarán la política de acercamiento a gobiernos populistas?

En política exterior, el regreso al multilateralismo tradicional puede significar volver a una diplomacia que exige mucho a Washington y demasiado poco a sus aliados. Europa debe pagar su propia defensa y asumir su responsabilidad frente a Rusia. Israel no puede quedar a merced de los intereses de Irán y de las organizaciones terroristas que amenazan su existencia. La debilidad frente a los adversarios no produce paz: los invita a avanzar.

Con China ocurre algo parecido. Su modelo de capitalismo de Estado, sostenido por subsidios, control político y ventajas comerciales, constituye una amenaza para la industria occidental. Desmontar la presión económica de Trump sin ofrecer una estrategia alternativa sería facilitar que Pekín siga conquistando mercados, tecnología e influencia. La globalización sin reglas termina beneficiando a quienes menos respetan las reglas.

Dentro del Partido Demócrata crece la influencia del socialismo democrático, que propone más intervención estatal, más impuestos, más subsidios y un Estado cada vez más grande. Estados Unidos construyó su prosperidad sobre la iniciativa privada, la competencia y la libertad económica, no sobre la dependencia permanente del Gobierno. Convertir al Estado en proveedor de todas las soluciones es una receta conocida: más burocracia, más deuda y menos libertad.

Trump tiene errores, y las urnas acaban de recordárselo. La inflación, el costo de vida y la guerra con Irán pesaron en el voto de los estadounidenses. Pero castigar al presidente no significa que las recetas demócratas sean mejores.

El mundo necesita una potencia estadounidense firme, económicamente fuerte y consciente de sus responsabilidades. Un Estados Unidos demócrata puede ser muy distinto al de Trump. La cuestión es si será una alternativa capaz de corregir sus excesos o el regreso a políticas de permisividad, dependencia y debilidad que ya demostraron sus costos. Porque cuando Estados Unidos retrocede, el vacío no queda vacío: lo ocupan China, Rusia y quienes quieren cambiar el orden mundial.

Trump tiene errores, y las urnas acaban de recordárselo. La inflación, el costo de vida y la guerra con Irán pesaron en el voto de los estadounidenses. Pero castigar al presidente no significa que las recetas demócratas sean mejores.