
Durante la tarde de este viernes 6 de noviembre, la Policía Nacional de Paraguay concretó la detención del expresidente del país, Santiago Peña, en el marco de la investigación por el escándalo financiero de Ueno Bank.
Cabe señalar que minutos después de que se votara su destitución en el Congreso, el Ministerio Público emitió una orden de detención en su contra por el presunto delito de "lesión de confianza".
Según consignó ABC, la exautoridad de Paraguay permanecerá con arresto domiciliario y se deberá presentar a declarar este viernes 7 de noviembre a las 11:00 horas ante la Fiscalía.
Tras su destitución, el expresidente no podrá asumir como senador vitalicio ni contar con los fueros correspondientes a ese cargo. De este modo, perdió su inmunidad y podrá ser sometido a un proceso penal.
Poco después de las 18, Santiago Peña se despidió con un mensaje en sus redes sociales: “Presenté mi renuncia para evitar más daño al país y contribuir a devolverle la tranquilidad al Paraguay. No quiero que mi presencia sea motivo de mayor división o inestabilidad (…) Me despido con gratitud, sin desconocer la angustia de quienes hoy esperan respuestas”.
El reloj marcaba las 18.50, hora paraguaya, cuando los 44 senadores del Congreso emitieron el mismo grito unánime: “¡Por la condena!”. El juicio político que amenazaba con prolongarse durante varios días concluyó el viernes en poco menos de 10 horas, con la decisión mayoritaria de los senadores, incluidos los del Partido Colorado en el Gobierno, de destituir a Peña, acusado de ser responsable del fraude financiero del Ueno Bank. El Ministerio Público ordenó la detención del mandatario en medio de las investigaciones por ruina de la entidad que fue liquidada por el Banco Central dejando sin ahorros a casi tres millones de personas, el 60% de la población adulta de Paraguay.
En la plaza frente al Congreso, miles de ciudadanos estallaron con gritos de júbilo, enarbolando banderas y entonando la canción Patria querida.
Peña intentó primero presentar su renuncia; no se la aceptaron. Después, buscó ganar tiempo y solicitó al Congreso una prórroga de 72 horas para preparar su defensa, pero los senadores se lo negaron. Le dieron un plazo de apenas media hora.