De todas las derrotas que ha tenido Bolivia desde 1825, la que está sufriendo de parte del narco es la peor, porque ha destruido la moral pública.
Un fiscal general preso, un presidente del TSJ
autoexiliado, una señorita que los acusa de ser propietarios de 36 maletas con
marihuana líquida que ella trajo en un avión…
Dos exzares antidroga presos en Estados
Unidos, un capo uruguayo extraditado a Estados Unidos, otro capo, brasileño,
que vivía en una “fazenda” con laguna artificial, pista de aterrizaje y todo lo
demás en Santa Cruz.
Un arreglo de Sebastián Marset, el uruguayo,
con la DEA, para escapar de la presión de las mafias brasileñas, el Primer Comando
da Capital y el Comando Vermelho.
Esas dos mafias se enfrentan en territorio
boliviano y dejan un muerto cada día en San Matías, Guayaramerín, El Torno,
etc.
Estas mafias cubren todo el territorio del
oriente y una de ellas, el Comando Vermelho, tiene intenciones de apoderarse de
una provincia del departamento Pando, según la denuncia del ministro de
gobierno, Marco Antonio Oviedo.
El presidente Rodrigo Paz denuncia, a su vez,
que los Vermelhos lo amenazaron cuando él se proponía visitar Pando, pero además
dijo que toda su familia es amenazada por esos narcos brasileños.
Los muertos que deja esta guerra son jóvenes
bolivianos que estaban entre los 18 y 25 años de edad, que no tenían dónde
trabajar en actividades legales.
Los jóvenes bolivianos o se van del país o son
reclutados por los narcos, porque no tienen otras posibilidades de sobrevivir.
Aparte de la actividad vinculada con la
cocaína, en el altiplano hay una floreciente actividad dedicada a producir
marihuana en carpas solares provistas por el gobierno del MAS.
Poco a poco, la economía de las drogas va
controlando todo el territorio, en un monopolio que ha penetrado en las
instituciones públicas.
De los 32 países del mundo que tienen relación
con la producción o el tráfico de drogas, sólo cuatro no han cumplido las
exigencias de la ONU para combatir a los narcos, y uno de ellos, junto con
Afganistán, es Bolivia.
El presidente Donald Trump, antes de ser
derrotado por los demócratas dijo en un documento público que en Bolivia la
corrupción está impidiendo que vayan adelante las operaciones de la lucha
contra el narcoterrorismo.
Un Estado quebrado, fallido, no puede
defenderse en esta guerra desigual contra los ejércitos de uno de los poderes
económicos más poderosos que han existido en el planeta.
El gobierno tendría que pedir la llegada del
Comando Sur antes de que sea demasiado tarde.
Siglo21bolivia.com