
El reinicio de sesiones en el Concejo de Santa Cruz de la Sierra, luego de más de un mes, acabó en escándalo, gritos y finalmente la suspensión de la misma, debido a la presión de la UCS para elegir una nueva directiva.
A la sesión asistieron Denny Guzmán y Andrea Negrete, de UCS, que ya ejercen como titulares, luego de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) rechazara los recursos presentados por Silvana Mucarzel e Israel Alcócer, que perdieron sus curules.
El único punto en agenda era la lectura de correspondencia, pero desde el inicio la sesión se volvió tensa. UCS, con el respaldo del MAS, intentó modificar el orden del día para incluir la elección de los cargos acéfalos, el de la presidencia que ocupaba Alcócer y la secretaría que ejercía Mucarzel.
Desde Comunidad Autonómica (C-A), sin embargo, se insistió en respetar la agenda original y avanzar hacia temas urgentes como la emergencia en salud que atraviesa la ciudad.
La sesión se convirtió rápidamente en una pugna entre bancadas. Gabriela Garzón y Guzmán interrumpían con pedidos reiterados de la palabra para exigir que se ponga a votación el cambio del orden del día. Garzón incluso utilizó un megáfono, denunciando que el presidente interino, José Antonio Alberti, le había apagado el micrófono.
En un momento que generó desconcierto y risas, Alberti le ofreció un mate a la concejal para "calmar los nervios". En la sala, las barras también jugaron su papel. Cada intervención era celebrada o abucheada, subiendo el tono general del ambiente.
Cuando los gritos e insultos superaron los intentos de orden, Alberti anunció la suspensión de la sesión argumentando “falta de garantías”. C-A acusó a UCS de querer imponer una agenda sin consenso.