
Con el apoyo incondicional de su afición en Rabat, Marruecos confirmó su favoritismo y avanzó con autoridad a las semifinales de la Copa de África tras imponerse por 2-0 a Camerún. El gran protagonista volvió a ser Brahim Díaz, autor de su quinto gol en el torneo, en un partido que la selección anfitriona dominó de principio a fin, tanto con balón como sin él, y en el que el arquero Yassine Bounou prácticamente no tuvo intervención.
El combinado marroquí sigue firme en el certamen y espera ahora por Argelia o Nigeria como su próximo rival, en el último escalón antes de la final. Hasta el momento, Marruecos mantiene el invicto: suma tres victorias y un empate, este último en la fase de grupos ante Mali, único equipo que logró marcarle un gol. En total, ha convertido ocho tantos, cinco de ellos obra de Brahim Díaz, figura indiscutida del equipo.
El mediapunta del Real Madrid volvió a ser decisivo al abrir el marcador en los cuartos de final, al empujar el balón tras un cabezazo de Youssef En-Nesyri luego de un saque de esquina ejecutado por Achraf Hakimi. Fue el sexto córner generado por Marruecos en apenas 26 minutos, reflejo de una presión constante y una clara vocación ofensiva desde el inicio.
El segundo gol llegó recién en el minuto 74, cuando Saibari controló un balón suelto tras otro córner y sacó un potente derechazo para sentenciar el encuentro. Camerún, superado en todas las líneas, apenas inquietó con dos reclamos de penal —uno de ellos, por un codazo de Masina, pareció claro— que el árbitro desestimó. Así, Marruecos dio un nuevo paso firme hacia el título continental, impulsado por el talento y la eficacia de Brahim Díaz.