
Tras unos primeros días del nuevo año marcados por numerosas discusiones sobre la necesidad en el mercado de fichajes, llegó el momento de que la Roma volviera al campo para enfrentarse al Sassuolo. El partido comenzó con una exhibición espectacular de Dybala para la afición del Olímpico, que vio al argentino crear múltiples ocasiones en tan sólo unos minutos, incluyendo un espléndido zurdazo con efecto desde la derecha del área en el 6’ que Muric tuvo dificultades para atajar. La primera respuesta del rival llegó en el 11’, con Laurienté al contraataque, pero Mancini logró detener el lanzamiento mientras Gasperini alentaba a Ferguson desde el banquillo. La Roma necesitaba más brío en ataque, mientras los neroverdi comenzaron a aprovechar el propio y volvieron a arrancar en el 16’ con Idzez habilitando a Koné, quien obligó a Svilar a salir de su portería.
En los minutos siguientes, el Sassuolo siguió dominando, especialmente con Fadera. Hasta la media hora, cuando Soulé se hizo con la bola tras un error de Idzez, pero no tuvo acierto. El partido sufrió su primer cambio con la temprana salida de Ferguson, que manifestaba un dolor de espalda. Tras intentar permanecer en el campo, pidió ser sustituido. El delantero se marchó al vestuario en el 38’ sin siquiera pasar por el banquillo a saludar y El Shaarawy entró en su lugar. Éste probó suerte en cuanto pudo, concretamente en el 43’ tras un córner de Dybala, pero su remate con la diestra se fue por encima del larguero. Tras este intento fallido, los equipos volvieron al vestuario.
La Roma dominó la segunda mitad. Esto se hizo evidente en la primera jugada de ataque del segundo acto, liderada por Celik, Dybala y Koné, pero la defensa rival se mantuvo firme. Sin embargo, el argentino mostró estar en un excelente momento de forma y no permitió que nadie le robara el balón. La Roma, además, consiguió un penalti en el 58’ por una falta de Muric sobre Soulé, pero posteriormente fue anulado por fuera de juego. No obstante, el ritmo de los locales aumentó minuto a minuto y, en el 69’, Pisilli tuvo una gran ocasión al entrar en el área y disparar con la derecha. Dybala y Koné siguieron el mismo ejemplo, pero el marcador no se movería hasta el 76’.
Fue entonces cuando el equipo local se adelantó con una jugada que comenzó con Celik, quien encontró a Soulé. Su centro fue perfecto para que Koné pusiera el 1-0. La celebración se repitió tres minutos después, cuando El Shaarawy encontró a Soulé, que pusó el 0-2 con un zurdazo espectacular. El Sassuolo alzó la bandera blanca y la Roma consolidó su resultado: una fiesta en casa.