
El Real Madrid derrotó al Levante por 2-0 en el Santiago Bernabéu, aunque el triunfo apenas sirvió para maquillar el momento que atraviesa el equipo. En el estreno de Álvaro Arbeloa en el banquillo blanco como local, los tres puntos llegaron acompañados de un clima hostil en la grada, con una afición que volvió a mostrar su enfado y pidió de forma reiterada la dimisión del presidente Florentino Pérez. Vinícius y Jude Bellingham fueron nuevamente objeto de los silbidos, mientras que los goles de Kylian Mbappé, de penalti, y Raúl Asencio generaron los pocos momentos de alivio de la noche.
El encuentro llegaba marcado por la reciente eliminación en la Copa del Rey ante el Albacete (3-2) y con la bronca del Bernabéu prácticamente garantizada. En ese contexto, Mbappé y Bellingham protagonizaron recuperaciones exprés para ser titulares, pese a que ambos estaban en duda por problemas físicos. Desde el inicio, el ambiente fue tenso y cualquier error o toque de balón de Vinícius o del inglés era castigado con pitos desde la grada.
La primera mitad fue pobre en lo futbolístico. La primera ocasión clara no llegó hasta pasada la media hora, con un disparo desviado de Mbappé, y el único remate entre los tres palos fue un cabezazo de Gonzalo en el minuto 37. El Levante incluso estuvo cerca de abrir el marcador con una falta de Pablo Martínez que se marchó fuera por centímetros. El descanso llegó sin goles, acompañado de una sonora pitada, pañuelos blancos y cánticos contra la directiva.
Tras el entretiempo, Arbeloa movió el banquillo con las entradas de Arda Güler y Mastantuono por Camavinga, muy señalado, y Gonzalo. El guion no cambió demasiado, aunque el ingreso del turco le dio mayor claridad y dinamismo al ataque madridista. En el minuto 55, Güler rozó el gol y, apenas un minuto después, el árbitro señaló un penalti de Dela sobre Mbappé, una acción discutida que el VAR confirmó. El francés convirtió desde los once metros y puso el 1-0 en el minuto 58.
El gol calmó momentáneamente al Bernabéu y dio impulso al Real Madrid. La tranquilidad aumentó en el 65, cuando Asencio marcó el 2-0 tras conectar de cabeza un centro de esquina. Pese a ello, el partido no terminó de cerrarse. El Levante adelantó líneas, Mastantuono estrelló un balón en el larguero y Ryan, el portero granota, evitó un par de goles de Bellingham. El conjunto blanco no necesitó más para sellar la victoria, aunque el mensaje final de la grada fue contundente: incluso con triunfo, se repitieron los pitidos.
Con este resultado, el Real Madrid alcanza los 48 puntos y queda a uno del líder Barcelona, que este domingo completará la jornada 20 cuando visite a la Real Sociedad desde las 16:00 (hora boliviana).