
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, arribó este lunes a Washington para sostener una reunión con su homólogo estadounidense, Donald Trump, prevista para el martes en la Casa Blanca, tras más de un año de fuertes tensiones diplomáticas entre ambos gobiernos.
La visita se produce luego de una reciente distensión en el tono bilateral, después de meses de ataques verbales, sanciones económicas, amenazas arancelarias y acusaciones mutuas relacionadas con narcotráfico, migración y soberanía nacional.
A su llegada, Petro anunció el inicio de una “jornada de comunicación intensa” con el Gobierno de Estados Unidos y confirmó una reunión preliminar con John McNamara, representante comercial estadounidense en Colombia. En paralelo, convocó desde sus redes sociales a una marcha en Bogotá durante su encuentro con Trump.
La Presidencia colombiana informó que la agenda del mandatario incluye actividades políticas, académicas y empresariales. Entre ellas, una conferencia sobre cambio climático en la Universidad de Georgetown y reuniones con empresarios del sector cacaotero, enfocadas en comercio, sostenibilidad y proyección internacional.
Petro también sostendrá encuentros con congresistas estadounidenses para fortalecer el diálogo legislativo bilateral y se reunirá con la diáspora colombiana en la biblioteca Martin Luther King. La visita ocurre tras la restitución de su visa, luego de haber sido revocada meses atrás por el Departamento de Estado.
Las fricciones entre ambos mandatarios comenzaron en enero de 2025, con el inicio del segundo mandato de Trump y su política de deportaciones masivas. El conflicto escaló cuando Petro rechazó vuelos militares con migrantes colombianos esposados, lo que derivó en amenazas de aranceles de hasta el 50 % por parte de Washington.
Aunque Colombia terminó aceptando las condiciones impuestas por Estados Unidos, la relación quedó deteriorada. En marzo de 2025 surgieron nuevas tensiones cuando autoridades estadounidenses aseguraron que Petro se refirió de forma indulgente al Tren de Aragua, organización criminal venezolana designada como terrorista por Washington.
La crisis se profundizó en septiembre de ese año, cuando Estados Unidos descertificó a Colombia en la lucha contra el narcotráfico, responsabilizando directamente al presidente Petro. Poco después, Washington revocó su visa tras declaraciones del mandatario colombiano contra Trump y el Gobierno estadounidense en la ONU.
En octubre, la confrontación alcanzó su punto más alto con la inclusión de Petro, su esposa y su hijo en la llamada “lista Clinton”, bajo acusaciones de vínculos con el narcotráfico, lo que el presidente negó de forma categórica y enfrentó con acciones legales y la publicación de sus cuentas bancarias.
La escalada continuó hasta enero de 2026, tras el derrocamiento de Nicolás Maduro luego de una intervención militar estadounidense en Venezuela. Trump lanzó duras acusaciones contra Petro, quien respondió advirtiendo que defendería la soberanía colombiana incluso por la vía armada.
En medio de ese clima, una llamada telefónica entre ambos mandatarios redujo momentáneamente la tensión y abrió la puerta al encuentro de esta semana. Trump destacó el “tono” de la conversación y expresó su disposición a reunirse con Petro.
La cita del martes en Washington será clave para definir si ambos líderes logran recomponer una relación estratégica históricamente central para la región o si las diferencias estructurales continúan marcando el vínculo entre Colombia y Estados Unidos.