
El delantero francés Allan Saint-Maximin anunció su salida del fútbol mexicano tras denunciar que sus hijos fueron víctimas de racismo durante su estancia en el país. “Hay una cosa que nunca voy a tolerar: que se metan con mis hijos”, escribió el exjugador del América en redes sociales, en un mensaje que precipitó una ruptura abrupta con el club azulcrema.
Saint-Maximin, de 28 años y padre de cuatro hijos —el menor nacido en México en octubre de 2025—, aseguró que nunca había atravesado problemas extradeportivos desde su llegada al país. “El problema no es el color de tu piel, es el color de tus pensamientos”, añadió el atacante, formado en el Mónaco y con pasado en el Newcastle, al reafirmar que la protección de su familia está por encima de cualquier carrera profesional.
Tras la denuncia, los futbolistas del América posaron con un cartel de “No al racismo” antes del partido frente a Necaxa, en señal de apoyo. Sin embargo, horas después, el club comunicó oficialmente la rescisión del contrato del francés, que se extendía hasta junio de 2027. El episodio dejó al descubierto un desenlace inesperado para un fichaje que había generado grandes expectativas.
El paso de Saint-Maximin por el América fue breve y discreto: llegó en agosto pasado procedente del Al Ahli de Arabia Saudita por 12 millones de dólares y disputó apenas 15 partidos, con tres goles y dos asistencias. Según versiones de la prensa mexicana, su salida también estuvo marcada por dificultades de adaptación, tensiones internas y su elevado salario. Pese a ello, el futbolista se despidió con un mensaje de agradecimiento al club y al técnico André Jardine, antes de concretar su regreso a Francia para jugar en el Lens, donde buscará estabilidad familiar y recuperar su mejor nivel.