La última edición del Super Bowl supuso un momento clave para la música latina y el alcance global del evento, con la actuación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo.
El artista puertorriqueño convocó a una audiencia promedio de 128,2 millones de espectadores, superando la media televisiva de este año y estableciendo nuevos récords de interacción digital y en redes sociales.
Las mediciones de Nielsen, la firma estadounidense de análisis de audiencias, ubicaron el show del “Conejo Malo” por encima de los 124,9 millones de televidentes que sintonizaron el partido en Estados Unidos, aunque quedó levemente por debajo del récord que alcanzó Kendrick Lamar en la edición anterior.
La reciente cifra confirma el impacto de la música latina en el principal escaparate deportivo estadounidense.