Santa Cruz,
Jueves 12 de Febrero de 2026, 08:40
Venta 6,96 Compra 6.86
Comprometidos con la verdad
    PortadaOpiniónPolíticaEconomíaPaísSanta CruzInternacionalTecnologíaDeportesCultura & EspectáculosAvisos
Santa Cruz,
Jueves 12 de Febrero de 2026, 08:40
Santa Cruz,
Jueves 12 de Febrero de 2026, 08:40
    PortadaOpiniónPolíticaEconomíaPaísSanta CruzInternacionalTecnologíaDeportesCultura & EspectáculosAvisos
Diario Impreso Canal whatsapp

mail: publicidad@eldia.com.bo

Telf. Piloto: (+591 3) 3434040

WhatsApp Comercial y Publicidad: (+591) 65060732

Telf. Comercial y Publicidad: (+591 3) 3434781

Telf. Redacción: (+591 3) 3434041


® 2024 Todos los derechos reservados Edadsa S.A | Central, Km7 Av. Cristo Redentor "El Remanso"

Nuevo Paradigma

Crecimiento económico y el PIB

Nuevo Paradigma | Gustavo Adolfo Aponte Zambrana | 2026-02-12 00:02:00

En el artículo anterior nos referimos a la escasez. Ahora abordaremos el crecimiento económico, cuya medición más conocida es el Producto Interno Bruto (PIB). Este indicador mide y compara, respecto a periodos anteriores, el crecimiento o decrecimiento de la economía de un país o región, expresado en unidades monetarias nacionales y extranjeras.

Lo que hace crecer una economía es el nivel de consumo que ciudadanos e instituciones privadas generamos al realizar transacciones de compra y venta de bienes y servicios. En términos simples: mientras más consumimos, más crece el PIB. El consumo es la principal variable del crecimiento en una economía de mercado; su participación porcentual define la estructura del mercado y orienta estrategias salariales y de ahorro.

Otra variable clave es la inversión, tanto nacional como extranjera (Inversión Extranjera Directa, IED). Para que la inversión fluya es indispensable otorgar seguridad jurídica a todos, con respeto irrestricto a la propiedad privada y garantías de largo plazo, ya que las inversiones no se recuperan en el corto tiempo. La construcción de plantas industriales, agroindustriales o mineras, así como la adquisición de equipos y maquinaria, se contabiliza como inversión y genera empleo y bienestar. Sin inversión suficiente, la oferta no puede abastecer la demanda agregada, lo que puede provocar escasez e inflación.

La tercera variable es el gasto público. Toda compra de bienes y servicios por parte del Estado también se contabiliza en el PIB. Sin embargo, en los últimos 20 años el gasto público se expandió hasta niveles insostenibles. Se superaron los 500.000 empleos públicos en un país de 11 millones de habitantes y se crearon más de 60 empresas estatales deficitarias. El incremento desmedido del gasto derivó en un déficit fiscal estructural (más gastos que ingresos), financiado con endeudamiento interno (33.000 millones de dólares) y deuda externa (14.000 millones), sumando aproximadamente 47.000 millones de dólares hacia 2025, un récord histórico.

También se recurrió a la emisión inorgánica de moneda para cubrir el déficit, lo que ya ha generado inflación y podría agravarse. Actualmente no estamos en estanflación (estancamiento con inflación), sino en una etapa de reflación: recesión con inflación. Se registran más de tres trimestres consecutivos de caída del PIB y las proyecciones internacionales anticipan crecimiento negativo. El exceso de gasto público, que durante años fue presentado como motor del crecimiento, hoy retorna como un bumerán en forma de endeudamiento e inflación. Cada ciudadano cargaría, en promedio, con unos 4.300 dólares de deuda en capital, sin considerar intereses.

Para retomar el crecimiento es imprescindible impulsar las exportaciones. Bolivia debería ampliar su acceso a mercados como la Unión Europea y renegociar condiciones arancelarias con Estados Unidos, donde actualmente paga un 15%. Se requiere un servicio exterior orientado a la promoción comercial, con consulados especializados en ofrecer agresivamente nuestro portafolio de bienes y servicios. Los 9.000 millones de dólares exportados resultan insuficientes: representan apenas unos 820 dólares por habitante.

El país tiene amplias capacidades agroproductivas desaprovechadas, tanto en producción orgánica como en biotecnología donde esté permitida. El turismo puede dinamizar el PIB, al igual que una minería eficiente, el desarrollo del litio con inversión y tecnología —incluida la chilena— y la explotación responsable de tierras raras. Para ello se necesita una ley de inversiones sólida y seguridad jurídica respaldada por reformas estructurales.

En cuanto a las importaciones, estas restan en el cálculo del PIB, aunque cumplen una función necesaria al proveer insumos, bienes de capital y productos no fabricados localmente. Sin embargo, es razonable aplicar mayores aranceles a bienes que ya se producen en el país, respetando los compromisos con el Mercosur y la CAN. Asimismo, debe combatirse el dumping y los subsidios externos que distorsionan la competencia y afectan la producción nacional. Una aduana eficiente y transparente es fundamental para evitar la competencia desleal y el crecimiento descontrolado de la informalidad.

El objetivo debe ser lograr un equilibrio: importar lo necesario para garantizar competencia y abastecimiento, pero fortalecer la producción interna y alcanzar un superávit comercial que refuerce las Reservas Internacionales Netas.

Es momento de frenar este desangramiento. El nuevo paradigma debe basarse en el consumo privado, la inversión y las exportaciones como motores del crecimiento, y no en un gasto público que incrementa el PIB de manera artificial y temporal.

Babson ’82, ex catedrático universitario

Más información
La hora de los gobiernos locales

La hora de los gobiernos locales

El laberinto de YPFB

El laberinto de YPFB

Los 90 días

Los 90 días