
Estados Unidos envió a Irán un plan de 15 puntos con el objetivo de poner fin a la guerra en Medio Oriente, en un intento por abrir una vía diplomática en medio de la escalada militar que ya lleva cuatro semanas.
La iniciativa fue impulsada por el presidente Donald Trump, quien busca contener las consecuencias económicas del conflicto, especialmente el impacto en los precios del petróleo y el gas.
El documento fue entregado a través de Pakistán, cuyo jefe del ejército, Syed Asim Munir, se ha convertido en el principal intermediario entre Washington y Teherán.
Hasta el momento, no está claro si las autoridades iraníes han evaluado completamente la propuesta ni si estarían dispuestas a aceptarla como base para futuras negociaciones.
Tampoco se ha confirmado si Israel, aliado clave de Estados Unidos en la ofensiva militar, respalda los términos del plan presentado.
La propuesta aborda aspectos sensibles como el programa nuclear iraní y el desarrollo de misiles balísticos, puntos centrales del conflicto que han motivado los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel desde finales de febrero.
Ambos países han reiterado que no permitirán que Irán desarrolle armas nucleares, mientras continúan los bombardeos sobre instalaciones estratégicas en territorio iraní.
En respuesta, Irán ha mantenido ataques con misiles contra Israel y países árabes vecinos, además de conservar reservas de uranio altamente enriquecido dentro de su territorio.
El plan también incluye medidas relacionadas con la seguridad de rutas marítimas, especialmente en el estrecho de Ormuz, donde Irán ha restringido el paso de buques occidentales, afectando el suministro energético global.
A pesar de los esfuerzos diplomáticos, autoridades israelíes estiman que el conflicto podría prolongarse durante varias semanas más, sin señales claras de un cese inmediato de las hostilidades.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt confirmó contactos diplomáticos, pero aseguró que la ofensiva militar —denominada “Operación Furia Épica”— continúa en paralelo.
En este contexto, figuras como Shehbaz Sharif han expresado su disposición a facilitar un diálogo entre las partes, mientras persiste la incertidumbre en Irán tras la muerte del ayatolá Ali Khamenei, lo que complica la toma de decisiones sobre guerra y negociación.