
Italia se juega mucho más que un partido este jueves. La Azzurra recibirá a Irlanda del Norte en Bérgamo (15:45 hora boliviana) en la semifinal de la repesca rumbo al Mundial 2026, con la obligación de ganar para mantener vivo el sueño de volver a una Copa del Mundo tras más de una década de ausencias.
Si quiere disputar su primer Mundial desde Brasil 2014, el combinado dirigido por Gennaro Gattuso deberá encadenar dos victorias: primero ante los norirlandeses y luego, el 31 de marzo, frente al ganador del cruce entre Gales y Bosnia. Solo así podrá dejar atrás los duros golpes sufridos en las repescas hacia Rusia 2018 y Catar 2022.
Con pasado aguerrido en el AC Milan y la selección italiana, Gattuso construyó su carrera como un futbolista de carácter indomable. Sin embargo, en su faceta de entrenador ha mostrado una versión más mesurada. Desde que asumió en junio en reemplazo de Luciano Spalletti, ha buscado equilibrar serenidad y ambición en un equipo que necesita resultados urgentes.
“Toda una nación nos espera, pero hay que mantener la calma y demostrar amor por esta camiseta”, expresó el técnico en el canal oficial de la federación italiana. Su mensaje parece haber calado: bajo su mando, Italia ganó cinco de sus últimos seis partidos, con una propuesta ofensiva que ya suma 19 goles.
La única mancha en ese recorrido fue frente a la Noruega de Erling Haaland, que se clasificó de forma directa tras un paso perfecto. Aun así, el rendimiento general devolvió cierta ilusión a los aficionados italianos.
“No hay que ver fantasmas ante la primera dificultad”, advirtió Gattuso en la previa. El recuerdo de la eliminación ante Macedonia del Norte en 2021 sigue fresco, por lo que el margen de error es mínimo. “En el fútbol moderno no hay partidos fáciles”, remarcó.
Pese a su rica historia —cuatro títulos mundiales (1934, 1938, 1982 y 2006) y dos Eurocopas (1968 y 2021)—, Italia llega a este desafío como 13ª del ranking FIFA y con una deuda reciente en las grandes citas. Desde su consagración en Berlín 2006, apenas ganó un partido en Mundiales, justamente ante Inglaterra en 2014.
El peso de esas ausencias todavía condiciona a la Nazionale, que se perdió Rusia 2018 (tras caer ante Suecia) y Catar 2022 (derrota frente a Macedonia del Norte), dos eliminaciones que marcaron a toda una generación.
En medio de ese contexto, Gattuso optó por la continuidad. Mantiene la base heredada de Roberto Mancini y Spalletti, apostando por un grupo “con hambre y dispuesto al sacrificio”. Incluso evaluó el regreso de Marco Verratti, aunque finalmente decidió no incluirlo.
El desafío es claro: volver al escenario mundial. Italia está a dos partidos de lograrlo… o de profundizar una de las etapas más complejas de su historia reciente.