
La tensión entre Estados Unidos y México escaló en las últimas horas luego de que la Casa Blanca intensificara la presión sobre el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum por el escándalo de presuntos vínculos con el narcotráfico en el estado de Sinaloa, que involucra a altos funcionarios oficialistas.
El detonante fue la acusación presentada por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York contra una decena de autoridades mexicanas, entre ellas el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado por supuestas conexiones con el crimen organizado. El mandatario regional solicitó licencia mientras avanzan las investigaciones tanto en México como en Estados Unidos.
El caso ha captado la atención de Washington en un momento en que la administración estadounidense refuerza su estrategia antidrogas, que ahora no solo apunta a los capos, sino también a las estructuras políticas, financieras y logísticas que sostienen el negocio ilícito.
Lejos de apaciguar la crisis, las declaraciones de Sheinbaum —quien defendió la honestidad de su gobierno— no lograron frenar la presión internacional ni la atención mediática sobre un escándalo sin precedentes en la relación bilateral.
La tensión ya venía en aumento por los constantes roces con el presidente estadounidense Donald Trump, pero los señalamientos contra autoridades mexicanas llevaron la situación a un nivel inédito, especialmente tras el respaldo inicial del gobierno federal a Rocha.
Además del gobernador, las acusaciones alcanzan a otras figuras políticas, incluyendo al alcalde de Culiacán, un senador y un vicefiscal, lo que amplía el alcance del escándalo dentro del aparato estatal.
En sus primeras reacciones, la mandataria mexicana restó importancia al caso, calificándolo como un requerimiento de una oficina judicial en Nueva York, en referencia al tribunal que también ha procesado a figuras internacionales como Nicolás Maduro.
Durante su discurso por el aniversario de la Batalla de Puebla, Sheinbaum defendió la soberanía nacional y rechazó cualquier forma de injerencia extranjera, en un mensaje dirigido tanto a actores internacionales como a críticos internos.
El conflicto también tuvo un matiz político internacional tras las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien generó controversia al reivindicar la figura de Hernán Cortés durante su visita a México.
Analistas advierten que el caso representa uno de los golpes más duros al oficialismo mexicano desde la llegada al poder del partido Morena, fundado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, cuya política de seguridad ha sido cuestionada por sus resultados.
Según investigaciones estadounidenses, la llegada de Rocha al poder en 2021 habría contado con el respaldo de “Los Chapitos”, grupo vinculado al Cártel de Sinaloa, mediante presuntas prácticas de intimidación electoral.
Los datos de violencia en el estado contradicen la narrativa oficial de pacificación: Sinaloa ha registrado altos índices de homicidios y desapariciones, con cifras récord en los últimos años, lo que refuerza las críticas a la estrategia de seguridad implementada en la región.