
Estados Unidos anunció este lunes nuevas sanciones contra personas y empresas acusadas de facilitar la venta de petróleo iraní hacia China, en una medida que incrementa la presión económica sobre Teherán en medio de la guerra en Medio Oriente y a pocos días de la reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo chino Xi Jinping.
El Departamento del Tesoro estadounidense informó que las sanciones alcanzan a 12 personas y entidades vinculadas con la comercialización y transporte de crudo iraní. Según Washington, las operaciones buscaban ocultar el origen del petróleo y garantizar recursos financieros para el régimen iraní y la Guardia Revolucionaria.
Entre los sancionados figuran tres ciudadanos radicados en Irán y nueve empresas establecidas en Hong Kong y Emiratos Árabes Unidos. Las autoridades estadounidenses sostienen que estas compañías actuaban como redes de intermediación para colocar petróleo iraní en el mercado asiático, principalmente en China.
Las nuevas restricciones implican el congelamiento de activos bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición de realizar transacciones con ciudadanos o entidades de Estados Unidos. Washington también advirtió que cualquier empresa internacional que mantenga vínculos comerciales con los sancionados podría enfrentar medidas secundarias.
La decisión llega en un momento de alta tensión internacional marcado por la guerra entre Irán e Israel, conflicto que se intensificó desde los bombardeos israeloestadounidenses iniciados el 28 de febrero. La confrontación alteró los mercados energéticos y elevó la preocupación mundial por la estabilidad del suministro petrolero.
Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circulaba cerca de una quinta parte de los hidrocarburos del planeta. Teherán mantiene restringido de facto el tránsito en la zona, situación que ha generado temor sobre una eventual crisis energética global.
Aunque Estados Unidos flexibilizó temporalmente las sanciones al petróleo iraní en marzo debido a la escasez internacional de crudo, la Casa Blanca decidió retomar la línea dura ante el agravamiento del conflicto y el fracaso de los intentos diplomáticos con Teherán.
China aparece como una pieza central en esta disputa geopolítica. El gigante asiático se mantiene como uno de los principales compradores de petróleo iraní y, al mismo tiempo, uno de los socios comerciales más importantes de Irán. Washington considera que la presión de Pekín podría ser determinante para contener al régimen iraní.
La guerra en Medio Oriente será uno de los principales temas de la reunión que sostendrán Trump y Xi Jinping esta semana en Pekín. El mandatario estadounidense buscará que China adopte una postura más firme frente a Teherán y limite su respaldo económico indirecto.
El endurecimiento de las sanciones también alcanza el ámbito militar y tecnológico. El Departamento de Estado sancionó recientemente a tres empresas satelitales chinas acusadas de colaborar con operaciones militares iraníes, ampliando así el foco de las medidas estadounidenses.
Washington sostiene que varias compañías radicadas en China y Hong Kong ya habían sido castigadas anteriormente por colaborar con el suministro de armas y componentes estratégicos utilizados por Irán en medio del conflicto regional.
Mientras tanto, desde Teherán continúan las advertencias. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, aseguró que las fuerzas armadas iraníes están preparadas para responder “ante cualquier agresión”, elevando aún más la tensión internacional en una crisis que combina guerra, energía y disputa geopolítica entre las principales potencias del mundo.