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Trump suspende ataque contra Irán tras pedido de Arabia Saudí, Qatar y Emiratos

Washington aplaza ofensiva militar prevista para el martes mientras avanzan negociaciones sobre el programa nuclear iraní

Internacional | Agencias | 2026-05-18 21:10:18

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que suspendió un ataque militar contra Irán previsto para el martes, luego de recibir pedidos de Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos para dar más tiempo a las negociaciones diplomáticas en curso.

A través de un mensaje publicado en su red Truth Social, Trump afirmó que el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani; el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman; y el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed al Nahyan, solicitaron frenar temporalmente la ofensiva porque consideran que existe una posibilidad real de alcanzar un acuerdo con Teherán.

El mandatario estadounidense aseguró que el eventual pacto incluiría garantías para impedir que Irán desarrolle armas nucleares. En ese contexto, informó que ordenó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, y al jefe del Estado Mayor, general Dan Caine, cancelar el ataque planeado para este martes.

No obstante, Trump advirtió que las fuerzas militares estadounidenses permanecerán preparadas para ejecutar “un ataque a gran escala” en cualquier momento si las conversaciones fracasan o si no se logra un acuerdo considerado aceptable por Washington.

Horas antes del anuncio, medios iraníes habían informado que Teherán presentó una propuesta modificada de paz y que Estados Unidos también formuló nuevas consideraciones. La agencia iraní Tasnim señaló incluso que Washington evalúa suspender temporalmente sanciones vinculadas al petróleo iraní como parte de un posible entendimiento diplomático.

Las negociaciones entre ambas partes se mantienen mediante mediadores paquistaníes, pese a que semanas atrás Trump había rechazado públicamente una propuesta iraní. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqaei, confirmó que ambas delegaciones intercambiaron modificaciones y observaciones a sus respectivos planes.

La posibilidad de un acuerdo incluye también la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas del mundo. El cierre parcial de esa ruta marítima provocó preocupación internacional y un fuerte aumento de los precios energéticos.

Mientras avanzan los contactos diplomáticos, el canciller iraní Abbas Araghchi sostuvo conversaciones con su homólogo saudí, Faisal bin Farhan al Saud. Paralelamente, Trump mantuvo comunicaciones telefónicas con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y reunió a su equipo de seguridad nacional en Washington para evaluar distintos escenarios.

El presidente estadounidense había mostrado señales contradictorias en los últimos días. Durante su regreso de una visita oficial a China, mencionó la posibilidad de aceptar una moratoria de 20 años sobre el enriquecimiento de uranio iraní, aunque posteriormente volvió a amenazar a Teherán con nuevas acciones militares si no aceleraba las negociaciones.

“Para Irán, la cuenta regresiva continúa, y más vale que se muevan rápido o no quedará nada de ellos”, escribió Trump el domingo en redes sociales. Washington exige que Irán renuncie al enriquecimiento de uranio y garantice la libre circulación marítima en el estrecho de Ormuz.

El conflicto también comenzó a tener un fuerte costo político y económico para la administración estadounidense. El Pentágono calcula que la guerra iniciada hace dos meses y medio ya costó al menos 29.000 millones de dólares, mientras el aumento del precio del combustible empujó la inflación estadounidense al 3,8%.

Una encuesta publicada este lunes por The New York Times mostró que la popularidad de Trump cayó al 37%, el nivel más bajo de su segundo mandato. Según el sondeo, el 64% de los estadounidenses considera que iniciar la guerra contra Irán fue un error, mientras el mandatario intensificó sus ataques contra medios de comunicación y opositores demócratas, a quienes acusó de “volverse completamente locos” por su postura frente al conflicto.