
Bruselas acogió este martes una reunión entre la Unión Europea, representantes de 15 países miembros y una delegación vinculada a las autoridades de facto de Afganistán, en un encuentro centrado en la gestión de retornos y posibles deportaciones de ciudadanos afganos.
Se trata del primer contacto de este nivel en la capital comunitaria con representantes talibanes desde que el grupo islamista tomó el poder en Kabul en 2021, aunque la Comisión Europea ha insistido en que el encuentro tuvo un carácter estrictamente “técnico”.
Según el Ejecutivo comunitario, la reunión buscó establecer canales de comunicación operativos entre Estados miembros y representantes afganos para abordar cuestiones relacionadas con migración y retorno de personas sin derecho a residencia en la Unión Europea.
La delegación afgana estuvo encabezada por Abdul Qahar Balkhi, portavoz del Ministerio de Exteriores de las autoridades talibanes, quien en redes sociales describió el encuentro como una oportunidad para ampliar la cooperación y abordar asuntos consulares.
El Gobierno talibán interpretó la reunión como un avance diplomático y una señal de apertura al diálogo con Europa, pese a que la UE no reconoce formalmente a las autoridades de Kabul como gobierno legítimo.
La Comisión Europea, sin embargo, evitó referirse al encuentro como un proceso político y lo situó en el plano administrativo, subrayando que no se celebró en la sede institucional sino en un hotel de Bruselas.
En la reunión participaron representantes de 15 Estados miembros, en su mayoría a nivel técnico, además de funcionarios de la Comisión Europea, con la presencia de varias mujeres entre los equipos europeos.
España no participó en el encuentro, al igual que otros países que han expresado reservas sobre la estrategia de abrir canales de cooperación con las autoridades afganas en materia migratoria.
El objetivo declarado por parte de varios Estados es avanzar en la expulsión de ciudadanos afganos que han recibido órdenes de deportación, especialmente aquellos condenados por delitos graves o considerados una amenaza para la seguridad.
Algunos países europeos, como Alemania, ya han implementado programas de retorno de ciudadanos afganos con antecedentes penales, en el marco de una política migratoria más restrictiva en los últimos años.
La reunión ha generado críticas de organizaciones de derechos humanos y de sectores políticos europeos que advierten sobre el riesgo de que este tipo de contactos pueda suponer una legitimación indirecta del régimen talibán, señalado por restricciones severas a derechos fundamentales, especialmente de mujeres y niñas.
También se han expresado cuestionamientos desde el Parlamento Europeo, donde algunos legisladores consideran que el acercamiento a representantes afganos podría debilitar la posición de la UE en materia de derechos humanos y normalizar relaciones con un gobierno no reconocido oficialmente.