
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que representantes de Washington e Irán se reunirán este martes en Doha, Catar, para avanzar en las conversaciones entre ambos países. Sin embargo, el Gobierno iraní negó que exista una reunión de negociación prevista con funcionarios estadounidenses.
A través de su red social Truth Social, Trump aseguró que "Irán ha pedido una reunión" y afirmó que el encuentro se celebrará en la capital catarí. Poco después, la Casa Blanca confirmó que los emisarios Steve Witkoff y Jared Kushner viajarán esta semana a Doha para participar en reuniones de alto nivel.
Horas más tarde, la Cancillería iraní calificó de "incorrecta" la información sobre un encuentro bilateral con Estados Unidos y descartó que existan negociaciones directas en esta etapa del proceso.
No obstante, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baqai, informó que una delegación de expertos viajará a Doha hacia finales de la semana para discutir aspectos relacionados con la implementación del memorando de entendimiento alcanzado entre ambas partes.
El portavoz precisó que esas conversaciones no constituyen una negociación para un acuerdo definitivo y reiteró que Irán no sostendrá reuniones de negociación con Estados Unidos "a ningún nivel" durante los próximos días.
Catar, junto con Pakistán, mantiene un rol de mediador entre Washington y Teherán en los esfuerzos diplomáticos destinados a consolidar el cese de hostilidades y avanzar hacia el fin de la guerra en Oriente Medio.
Uno de los principales puntos de conflicto sigue siendo el control del estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que antes de la guerra transitaba cerca del 20% del petróleo y gas consumidos en el mundo. Aunque la vía marítima fue reabierta la semana pasada, Irán insiste en modificar las condiciones de navegación y reclama un mayor control sobre el tránsito de embarcaciones.
La tensión aumentó después de que Estados Unidos acusara a Irán de atacar dos buques comerciales y respondiera con bombardeos contra territorio iraní. Teherán replicó lanzando ataques contra posiciones estadounidenses en la región del Golfo, en una escalada militar que se prolongó hasta el domingo.
Estos enfrentamientos pusieron en riesgo el memorando firmado el pasado 17 de junio para detener el conflicto. Además, el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz disminuyó durante el fin de semana tras el impacto sufrido por un buque mientras cruzaba la ruta.
Francia y Omán expresaron este lunes su respaldo a una navegación "libre, sin condiciones ni restricciones" en Ormuz y anunciaron operaciones conjuntas de desminado. En respuesta, el Gobierno iraní sostuvo que únicamente Teherán tiene competencia para realizar esas tareas, de acuerdo con el entendimiento alcanzado.
La incertidumbre en torno a la seguridad del corredor marítimo volvió a impactar en los mercados internacionales. Los precios del petróleo registraron un repunte al cierre de la jornada: el barril Brent subió 1,61% hasta los 73,15 dólares, mientras que el WTI avanzó 2,20% y cerró en 70,75 dólares.
En paralelo, el conflicto mantiene abierto el frente libanés. El presidente de Líbano, Joseph Aoun, reiteró su intención de extender el control del Estado hasta la frontera con Israel, mientras las fuerzas israelíes continuaron sus ataques en el sur del país. Irán, por su parte, insiste en que la situación en Líbano forme parte del memorando de entendimiento que negocia con Washington.