
Estados Unidos anunció este miércoles que no renovará el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) en su forma actual, aunque aclaró que el acuerdo continuará vigente mientras avanzan las negociaciones con sus socios comerciales. La decisión marca un giro en la relación económica regional al sustituir la extensión automática del pacto por un sistema de revisiones anuales.
La determinación fue comunicada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) mediante un breve comunicado difundido el mismo día en que vencía el plazo establecido para la revisión del tratado. Washington explicó que continuará dialogando con México y Canadá para corregir lo que considera deficiencias del acuerdo y reducir los déficits comerciales con ambos países.
Según la administración estadounidense, el TMEC permanecerá en vigor mientras se resuelven los asuntos pendientes o hasta que alguna de las partes decida poner fin al tratado. Además, confirmó que la tercera ronda de negociaciones bilaterales con México se realizará durante la semana del 20 de julio.
La nueva estrategia establece revisiones cada año, en lugar de mantener la vigencia extendida prevista originalmente. Analistas consideran que este cambio introduce un escenario de incertidumbre para las empresas que dependen de cadenas de suministro integradas entre los tres países, especialmente en sectores manufactureros.
Tras una reunión virtual entre los representantes comerciales de Estados Unidos, México y Canadá, el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, reconoció que Washington no está dispuesto a extender el acuerdo por otros 16 años y que las partes deberán adaptarse al esquema de evaluaciones anuales durante la próxima década.
Ebrard sostuvo que México mantiene margen para preservar la integración económica regional y afirmó que las revisiones periódicas permitirán resolver diferencias conforme surjan. También admitió que Estados Unidos mantiene preocupaciones relacionadas con la pérdida de empleos manufactureros y el déficit comercial.
Antes del anuncio, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, defendió la continuidad del TMEC al señalar que el acuerdo beneficia directamente a Estados Unidos al reducir el costo de numerosos productos para los consumidores y fortalecer la competitividad de Norteamérica frente a otras regiones del mundo.
Desde Washington, funcionarios del Departamento de Comercio justificaron la decisión argumentando que la política arancelaria impulsada por el presidente Donald Trump modificó profundamente el comercio internacional. Según esa evaluación, los aranceles permitieron reducir parcialmente el déficit con Canadá y estimular el regreso de algunas cadenas productivas hacia territorio estadounidense.
Las autoridades estadounidenses indicaron que el tratado quedó subordinado a la nueva estrategia comercial de la Casa Blanca y señalaron que las futuras negociaciones se desarrollarán principalmente de manera bilateral con México y Canadá, en lugar de mantener un enfoque estrictamente trilateral.
El sector automotriz aparece entre los más atentos al resultado de estas conversaciones debido a la fuerte integración de sus plantas de producción y ensamblaje en los tres países. Las revisiones anuales podrían afectar las decisiones de inversión y planificación de fabricantes y proveedores de toda la región.
Estados Unidos también diferenció el avance de las negociaciones con cada socio. Mientras calificó de constructivo el diálogo con México, sostuvo que Canadá mantiene mayores diferencias, especialmente por su respuesta a los aranceles estadounidenses y por la permanencia de barreras comerciales que Washington busca eliminar.
El TMEC entró en vigor en 2020 para reemplazar al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y regula un intercambio comercial cercano a los dos billones de dólares anuales entre los tres países. Aunque su vigencia formal se extiende hasta 2036, Estados Unidos recordó que cualquiera de los socios puede retirarse del acuerdo con el aviso correspondiente, manteniendo abierta la posibilidad de una futura salida si las negociaciones no alcanzan los resultados esperados.