
Franco Baresi, eterno capitán del Milan, club con el que se convirtió en una leyenda, murió este viernes a los 66 años tras una enfermedad. El líbero y jugador emblemático en los años 1980 y 1990 fue uno de los mejores defensores centrales del mundo y un "one club man" durante 20 temporadas, que dejó un grande vacío y luto en el fútbol mundial.
"La historia del Milan está de luto por el fallecimiento de Franco Baresi. Su ejemplo y su profundidad serán, para siempre, al igual que la camiseta con el número 6, parte integrante y fundamental del ADN y del recorrido de todo el club", anunció el club "rossonero".
El club lombardo no precisó las causas de la muerte de Baresi, que se sometió a la extirpación de un nódulo pulmonar en agosto de 2025, lo que lo había debilitado en los últimos meses. Su última aparición pública en San Siro fue como portador de la antorcha en la ceremonia de inauguración del Milan Cortina, junto al histórico capitán del Inter, Giuseppe Bergomi.
Y añadió: "Las condolencias que el AC Milan expresa a toda la familia de Franco Baresi son las mismas que cada aficionado rossonero se hace a sí mismo en un momento tan difícil como este".
Adiós a un grande
El capitán y uno de los mejores defensas del mundo fue un verdadero símbolo en el "calcio" italiano, en una época en la que la fidelidad a los colores y las banderas aún existían y solo vistió la camiseta del Milan y la de la selección nacional.
Nacido en Lombardía (norte) en mayo de 1960, Franchino "Franco" Baresi comenzó a jugar al fútbol en el equipo de su ciudad natal, cerca de Brescia, junto a sus hermanos Angelo y Beppe. En la década de 1970 se unió al equipo juvenil del Milan y jugó su primer partido en la Serie A a la edad de 17 años, el 23 de abril de 1978.
La Gazzetta dello Sport le dio una nota de 7 para su debut. Fue el comienzo de una carrera única con la camiseta "rossonera" que terminó a los 37 años y en 1997, después 719 partidos entre 1978 y 1997.
El 7 parecía ser su número fetiche, pero fue con el 6 a la espalda como Franco Baresi atravesó sus años milaneses. El lombardo honró tanto su número que su club lo retiró después y ningún otro jugador rossonero podrá volver a llevarlo.
"Hay personas que entran en la historia por su talento. Y otras que, por su humanidad, se quedan en ella para siempre. Franco Baresi fue ambas cosas", reaccionó la Juventus de Turín, mientras que el Inter de Milán rindió homenaje a la memoria de "un protagonista de los grandes derbis milaneses".
"Italia pierde a uno de sus más grandes campeones", comentó la jefa del gobierno italiano, Giorgia Meloni.
Brazalete con 22 años
Se convirtió en titular a los 18 años, capitán a los 22, Baresi y rompió todas las estadísticas. Para lo peor también. A los 17 años, él y su hermano Giuseppe quedaron huérfanos. "Lo que viví me hizo cerrarme un poco en mí mismo. Cuando estaba en el campo, me entregaba, quizá expresaba un poco lo que no conseguía expresar fuera", explicaría.
Mientras el Inter de Milán ficha a su hermano, él se marcha al AC Milan, rivales de patio históricos. Compensó un físico considerado enjuto con su técnica, su sentido de la anticipación y del quite, y su carácter de líder.
A principios de la década de 1980, los "rossoneri" descendieron dos veces a la Serie B (escándalo del Totonero y malos resultados). Pero "il Capitano" se mantuvo al mando y se convirtió en campeón del mundo (sin jugar) en 1982 con la selección de Italia.
A partir de 1986, se abrió una nueva era para el club: compra por parte de Silvio Berlusconi, luego llegada de Arrigo Sacchi y del trío neerlandés Gullit-Rijkaard-Van Basten. Baresi formó una defensa de hierro con Maldini, Tassotti y Costacurta.
El Milan se encumbró en la cima de Europa y del mundo en 1989 y 1990 con dos Copas de Europa (Baresi conquistaría una tercera en 1994) y dos Copas Intercontinentales.
Al término de su carrera en 1997, la vitrina de trofeos del defensa alberga seis "Scudetti" (campeonato de liga) ganados, cuatro Supercopas de Italia, tres Copas de Europa, tres Supercopas de Europa, dos Copas Intercontinentales y una Copa Mitropa. Además, terminó segundo en el Balón de Oro en 1989 y fue elegido mejor jugador de la Serie A en 1990.
Leyenda en Italia
Además de su túnica roja y negra, Baresi lució el azul de la Nazionale en 81 ocasiones. Pero tras un título mundial en el banquillo en 1982, no forma parte del viaje a México en 1986, después de un desacuerdo con el seleccionador. Los penaltis, en las semifinales del Mundial de 1990 y luego en la final de 1994, destruirían sus esperanzas de un nuevo título.
La final contra Brasil en Los Ángeles es la más dolorosa. Después de haberse sometido a una artroscopia en una rodilla al inicio de la competición, Baresi regresó milagrosamente para el último partido. Pero bajo un sol abrasador, es uno de los tres italianos, junto con Massaro y Baggio, que fallan su lanzamiento de penalti.
"Hoy siento lo mismo que cuando, por una razón u otra, no podías estar en el campo con nosotros: ¿cómo vamos a hacerlo sin nuestro Capitán?", reaccionó Paolo Maldini, otro legendario defensor del AC Milan, al destacar su "entrega por la camiseta".
"El 19 de noviembre de 1995 debuté en la Serie A contra el Milan. Tenía 17 años y (...) estar en el campo frente a un campeón así fue increíble", escribió el exguardameta Gianluigi Buffon.
En 1989, tras un Napoli-Milan ganado 3-0 por los napolitanos, Diego Armando Maradona le pidió la camiseta a Baresi, rindiéndole un sentido homenaje.
"Es el mejor de los defensores. Es un recuerdo que conservaré toda mi vida", había dicho en la televisión, luciendo a la espalda la túnica roja y negra del legendario número 6 milanés.