
Cuba sufrió este lunes un segundo apagón nacional en menos de 24 horas, profundizando la crisis energética que atraviesa el país. Con este nuevo colapso, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) ha registrado siete desconexiones totales en lo que va de 2026, mientras las autoridades trabajan para restablecer el suministro de electricidad.
La estatal Unión Eléctrica (UNE) informó que el nuevo apagón ocurrió durante las labores de recuperación del sistema, cuando eventos meteorológicos afectaron la red eléctrica e impactaron a las unidades generadoras que permanecían en funcionamiento.
El primer colapso se había producido la noche del domingo, poco antes de las 23:00, cuando la empresa reportó la desconexión total del SEN y anunció el inicio inmediato de las tareas para restablecer el servicio.
La UNE aseguró que sus equipos continúan trabajando de manera ininterrumpida para normalizar el suministro eléctrico en el menor tiempo posible, aunque reconoció que la recuperación completa del sistema requiere un proceso complejo y gradual.
A estos dos apagones nacionales se suma un corte parcial ocurrido el sábado, que dejó sin electricidad a aproximadamente la mitad de los 9,4 millones de habitantes de la isla.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, afirmó que el Gobierno continúa enfrentando las dificultades para recuperar el sistema eléctrico pese al "cerco energético total" que, según las autoridades cubanas, limita el acceso del país a combustible y equipos para el sector.
Durante la madrugada del martes, la UNE informó que varias unidades generadoras de Energás Jaruco habían sido puestas nuevamente en operación y que el suministro se había restablecido parcialmente en varias subestaciones ubicadas en los alrededores de La Habana.
Especialistas explican que la recuperación del sistema eléctrico cubano puede tardar 24 horas o más, debido a que el proceso comienza con fuentes de generación de arranque rápido, como plantas solares, hidroeléctricas y motores de generación distribuida, para luego reconectar progresivamente las distintas regiones del país.
El objetivo de estas maniobras es suministrar suficiente energía a las centrales termoeléctricas, responsables de la mayor parte de la generación eléctrica nacional, para que puedan volver a operar de manera estable.
La crisis energética se ha intensificado durante 2026. En marzo, Cuba sufrió dos apagones nacionales en menos de una semana, mientras que en julio se registraron otros tres colapsos del sistema eléctrico en poco más de siete días.
El Gobierno cubano atribuye la situación al impacto de las sanciones económicas y restricciones comerciales impuestas durante décadas por Estados Unidos, que, según La Habana, han impedido modernizar la infraestructura eléctrica y garantizar un suministro estable de combustible. Washington, en cambio, sostiene que los constantes apagones reflejan las deficiencias del modelo económico estatal de la isla.
La escasez de petróleo continúa siendo uno de los principales problemas del sector energético cubano. El último cargamento significativo de crudo llegó a finales de marzo a bordo del petrolero ruso Anatoli Kolodkin, con unos 730.000 barriles, volumen que solo permitió cubrir la demanda nacional durante dos semanas. Diversas estimaciones indican que Cuba necesita más de 100.000 barriles diarios de petróleo para satisfacer sus necesidades energéticas, de los cuales apenas unos 40.000 provienen de su producción interna.