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Brasil domina la producción mundial de café con más de un tercio de la cosecha global

Vietnam consolida su segundo lugar gracias al robusta, mientras el eje productor se desplaza cada vez más hacia Asia

Imagen de ilustración.
Internacional | Agencia | 2026-08-10 13:08:08

Brasil se mantiene como el mayor productor de café del mundo tras cosechar 63 millones de sacos de 60 kilogramos durante la campaña 2025/2026, una cifra que equivale al 35% de toda la producción global, según datos del Servicio Agrícola Exterior del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). El volumen brasileño supera por sí solo la suma de lo producido por Vietnam, Colombia e Indonesia, sus tres inmediatos perseguidores.

El informe, que clasifica a los principales países productores según su participación en la producción mundial de café verde, revela que apenas cinco naciones concentran casi tres cuartas partes de la oferta global del grano, uno de los productos agrícolas más comercializados del planeta.

Detrás de Brasil se ubica Vietnam, que produjo 31,7 millones de sacos, equivalentes al 18% del total mundial. El país asiático, reconocido por bebidas como el café con huevo y el café con sal, produce aproximadamente la mitad que Brasil, pero casi el triple que Colombia, que ocupa el tercer puesto.

El ascenso vietnamita no es reciente: el país cultiva café desde mediados del siglo XIX, pero fue en 1999 cuando superó a Colombia para convertirse en el segundo mayor productor mundial. Ese crecimiento estuvo impulsado por la expansión del café robusta, una variedad más resistente y con mayor contenido de cafeína que se utiliza principalmente en café instantáneo, mezclas de espresso y productos comerciales de menor costo.

Colombia completó la campaña con 12,5 millones de sacos, un 7% de la producción mundial, seguida de cerca por Indonesia, con 12,4 millones. Etiopía, considerada la cuna del café arábica, cerró el top cinco con 11,6 millones de sacos, el 6% del total global.

Más atrás se ubican Uganda, India, Honduras, Perú y México, países que junto con los primeros cinco conforman un grupo reducido de naciones que abastece a la mayor parte del planeta. En total, los 25 principales productores representan el 99% de la producción mundial de café, que en esta campaña alcanzó 178,83 millones de sacos.

La mayor parte del café brasileño corresponde a la variedad arábica, cultivada habitualmente en altitudes elevadas y muy demandada en los mercados de cafés especiales y de alta gama, un segmento en expansión dentro de la industria cafetera internacional.

Uno de los datos más significativos del informe es el desplazamiento del centro de gravedad productivo hacia Asia. La participación de ese continente en la producción mundial pasó de menos del 5% en la década de 1960 al 32% en la actualidad, un salto explicado en gran medida por la expansión del cultivo de robusta en Vietnam, aunque también contribuyen Indonesia, India, China, Malasia, Tailandia, Laos y Filipinas.

Sudamérica, en cambio, ha visto reducida su participación relativa en las últimas décadas, pese a seguir siendo una región clave gracias a Brasil, Colombia y Perú. El avance asiático ha modificado gradualmente el mapa cafetero mundial que predominó durante buena parte del siglo XX.

África, por su parte, es hoy la tercera región productora más grande del mundo, encabezada por Etiopía, Uganda, Tanzania, Costa de Marfil, Kenia y Ruanda, pese a ser considerada históricamente la cuna del café.

Todos los países productores se ubican dentro o cerca del llamado "cinturón cafetero", la franja tropical comprendida entre los trópicos de Cáncer y Capricornio, cuyas condiciones climáticas resultan idóneas para el cultivo del grano.

De cara al futuro, el reporte advierte que el cambio climático representa una amenaza creciente para el sector, al afectar la calidad de los cultivos, reducir las zonas aptas para la siembra y aumentar la presión de las plagas. Dado que la oferta mundial se concentra en un número relativamente pequeño de países, los expertos señalan que las perturbaciones meteorológicas podrían intensificar la volatilidad de la producción y presionar aún más los ya elevados precios internacionales del café.