
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el lunes deja ya 250 muertos, según el más reciente balance difundido este martes, mientras los equipos de emergencia continúan buscando sobrevivientes y desaparecidos entre los escombros. El número de víctimas ha aumentado rápidamente desde las primeras horas de la tragedia y las autoridades advierten que el balance todavía es provisional.
El sismo tuvo su epicentro en el departamento del Chocó y afectó principalmente a Valle del Cauca, Risaralda, Chocó y Caldas. Cali y Pereira concentran una parte importante de las víctimas y de los daños, con edificios colapsados, viviendas destruidas o inhabitables, hospitales afectados y miles de familias que permanecen fuera de sus hogares por temor a nuevas sacudidas.
En Cali, una de las ciudades más golpeadas, las autoridades reportaron cientos de heridos, miles de viviendas dañadas o destruidas y 188 personas desaparecidas. Pereira, Manizales y Quibdó también enfrentan importantes daños estructurales y mantienen desplegados equipos de emergencia para atender a las víctimas y localizar a quienes continúan atrapados o incomunicados.
Las operaciones de rescate se concentran especialmente en las estructuras que colapsaron durante el terremoto. Equipos especializados de búsqueda y rescate urbano procedentes de Bogotá, Envigado, Yopal y Medellín se incorporaron a las labores, mientras bomberos, policías, militares, voluntarios y organizaciones humanitarias trabajan para localizar señales de vida bajo los escombros.
Los primeros rescates con vida han dado un respiro en medio de la tragedia. En Cali, la biomédica Diana Troncoso, de 31 años, fue localizada y extraída con vida de las ruinas de un edificio de cuatro pisos en el barrio Torres del Limonar. El inmueble tenía 54 apartamentos y los vecinos estiman que todavía podría haber personas atrapadas.
Ante la magnitud de la catástrofe, el Gobierno de Abelardo de la Espriella declaró la situación de desastre nacional y mantiene activa la Sala de Crisis Nacional. Cali y Pereira establecieron además toques de queda nocturnos para facilitar las operaciones de emergencia y reforzar la seguridad en las zonas afectadas.
El Ejecutivo prepara ahora una emergencia económica para movilizar recursos destinados a la atención de las víctimas y la reconstrucción. El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, anunció que Colombia solicitará al Banco Mundial un crédito de hasta 450 millones de dólares, mientras el Gobierno prevé utilizar los recursos del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres y reorganizar partidas presupuestarias.
La tragedia también ha activado una amplia respuesta internacional. Estados Unidos enviará un Equipo de Respuesta de Asistencia ante Desastres (DART) para colaborar con las autoridades colombianas, mientras la Unión Europea movilizó su sistema de observación satelital Copernicus y activó mecanismos de asistencia consular y ayuda humanitaria.
La ONU expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y mantiene contacto con las autoridades colombianas para respaldar la respuesta de emergencia. Organizaciones como World Vision, Save the Children y Acción contra el Hambre también activaron mecanismos de ayuda, con especial atención a los niños afectados por la destrucción de viviendas, colegios y centros sanitarios.
La dimensión internacional de la emergencia se refleja también en la situación de los extranjeros afectados. España busca a 164 de sus ciudadanos que permanecían sin localizar este martes, informó el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Hasta el momento, las autoridades españolas no reportaban fallecidos ni heridos entre sus nacionales y la Embajada y el Consulado trabajan para establecer contacto con ellos.
Expertos señalaron que el terremoto tuvo un hipocentro situado a unos 100 kilómetros de profundidad, una característica que podría influir en el comportamiento de las réplicas. El geólogo de emergencias del CSIC Raúl Pérez López indicó que estas podrían producirse a profundidades cercanas a los 90 kilómetros y ser, por ello, menos perceptibles que otros movimientos registrados en la región.
Con 250 muertos, cientos de heridos y un número todavía importante de desaparecidos, Colombia afronta ahora una carrera contra el tiempo para encontrar sobrevivientes y atender a miles de damnificados. Mientras llega la ayuda internacional y el Gobierno prepara recursos extraordinarios para la reconstrucción, los equipos de rescate continúan removiendo escombros en busca de personas que todavía puedan estar con vida.