
Un tribunal penal de Damasco condenó este martes a muerte, en ausencia, al exdictador sirio Bashar al Asad, derrocado en diciembre de 2024 y actualmente exiliado en Moscú. La sentencia constituye el primer fallo público contra el antiguo gobernante, que dirigió Siria durante más de dos décadas y cuya administración fue acusada de una brutal represión contra sus opositores.
El juez Fakhr al Din al Uryan, del Tribunal Penal número 4 de Damasco, leyó la sentencia contra Al Asad y otras ocho personas, entre ellas su hermano Maher al Asad y su primo Atef Najib. Najib, antiguo jefe de la rama de Seguridad Política en Deraa, fue el único de los condenados que estuvo presente en la audiencia.
El tribunal consideró que Bashar al Asad tuvo la máxima responsabilidad en los crímenes cometidos durante la represión de las protestas antigubernamentales. Según el juez, el exmandatario utilizó las instituciones del Estado para ejecutar las decisiones que desembocaron en asesinatos, torturas y detenciones arbitrarias.
La sentencia declaró culpable a Al Asad de asesinato premeditado e intencional de varias personas, incluidos niños, además de tortura, detención arbitraria y crímenes de lesa humanidad. Al encontrarse fuera de Siria, la condena fue dictada en rebeldía y, por ahora, no puede ser ejecutada.
El proceso se concentra especialmente en la represión ocurrida en Deraa en 2011, ciudad del sur de Siria donde comenzaron las protestas que posteriormente se transformaron en una guerra que se prolongó durante 14 años. Las primeras manifestaciones fueron reprimidas violentamente por las fuerzas de seguridad del régimen.
Uno de los principales episodios investigados fue el asalto a la mezquita Omari de Deraa, que en marzo de 2011 se convirtió en el principal punto de encuentro y símbolo de las primeras movilizaciones contra el Gobierno. De acuerdo con las investigaciones presentadas ante el tribunal, las fuerzas de seguridad irrumpieron en el templo en varias ocasiones y mataron a decenas de manifestantes.
El tribunal atribuyó a Atef Najib un papel central en aquella represión. Las investigaciones y testimonios de testigos señalaron que, bajo su dirección, agentes de la Seguridad Política interrogaron a detenidos y participaron en los operativos contra la población de Deraa.
Najib también fue señalado por ordenar la detención y tortura de niños que habían realizado grafitis contra el Gobierno en una pared escolar. Este episodio es considerado uno de los detonantes de las protestas que posteriormente se extendieron por distintas regiones del país.
Tras el comienzo del levantamiento, Najib fue trasladado a Idlib y posteriormente permaneció oculto durante años. Estados Unidos y la Unión Europea lo sancionaron en 2011. Finalmente, fue detenido por las fuerzas de seguridad sirias durante una operación en Latakia el 31 de enero de 2025.
Además de Bashar al Asad, Maher al Asad y Atef Najib, otros seis acusados fueron condenados a muerte en rebeldía. El tribunal los declaró responsables de asesinato premeditado e intencional y de actos de tortura que provocaron la muerte de víctimas.
La audiencia contó con la presencia del fiscal general Hasan al Turbeh, del jefe de la Comisión de Justicia Transicional, Abdulbaset Abdullatif, representantes de organizaciones jurídicas y humanitarias internacionales y familiares de las víctimas. La participación de estos sectores refleja el carácter excepcional del proceso dentro de la nueva etapa política siria.
El juicio, iniciado el 26 de abril en Damasco, constituye el primer proceso de justicia transicional abierto en Siria y el primer procesamiento público de un antiguo alto funcionario de seguridad por la represión de las protestas de 2011. Desde su inicio se han celebrado nueve audiencias y el fallo contra Al Asad marca un precedente para los futuros procesos destinados a juzgar los crímenes cometidos durante su régimen.