
La Guardia Nacional Bolivariana (GNB) atraviesa una profunda reestructuración de su estructura regional de mando, con el relevo de 23 de los 24 comandantes de zona que habían sido designados durante el Gobierno de Nicolás Maduro antes del 3 de enero de 2026. Solo el general de brigada Liberto Giovany Vivas Contreras permanece en el cargo que ocupa en el estado Lara desde agosto de 2024.
Los cambios fueron ejecutados por decisión de Delcy Rodríguez entre enero y agosto de 2026 y afectan a unidades consideradas estratégicas para el control territorial, el orden interno y la seguridad ciudadana en los distintos estados venezolanos.
Los comandantes de zona de la GNB cumplen además funciones de coordinación con el Comando General de la institución y las Zonas Operativas de Defensa Integral (ZODI), especialmente ante situaciones de emergencia, conflictos de orden público, delitos o amenazas consideradas contra la seguridad nacional.
De los seis comandantes designados por Rodríguez en enero, cuatro permanecen en sus respectivos puestos: Ángel Roberto Puerta Saiz, en Táchira; Misael Ricardo Luna Párica, en el Distrito Capital; Reinaldo José Ramos Hurtado, en Bolívar; y Ramón Elías Rodríguez Geraldo, en Cojedes. Otros dos fueron trasladados a diferentes estados.
La nueva distribución también incluye oficiales relacionados anteriormente con figuras de peso dentro de la estructura militar y política venezolana. Entre ellos aparece Henribsen Fidel Herrera Riso, designado en La Guaira, quien ocupó cargos vinculados a la seguridad aeroportuaria y fue director de Migración en 2024.
Otro de los nombramientos relevantes es el del general Mervin Gregorio Rincón Simóns, enviado al comando de Carabobo. Rincón Simóns trabajó bajo la conducción de Gustavo González López, actual ministro de Defensa, cuando este dirigía el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN).
En agosto, nuevas resoluciones ampliaron la reorganización en varios estados. En Zulia fue designado Oswaldo Ramón Rengifo Armas, mientras que Jerry José Camacaro Salazar asumió en Falcón. En Lara, en cambio, fue ratificado Vivas Contreras, el único comandante nombrado antes de enero que continúa al frente de su comando.
En los estados andinos también hubo cambios. Ángel Roberto Puerta Saiz fue ratificado en Táchira, mientras Tomás Antonio Vera Contreras asumió en Mérida y José Rolando Ruiz Muñoz quedó al frente del comando de Trujillo.
La renovación alcanzó igualmente a los estados de los Llanos. David José Rodríguez Sierra fue designado en Portuguesa, Héctor Manuel Melgarejo Gutiérrez en Barinas, Edgar Antonio Zambrano Jurado en Guárico y Andrés Antonio González Silva en Apure. Cojedes fue uno de los pocos estados donde se mantuvo al comandante designado en enero.
En la región central, Yaracuy, Carabobo y Aragua recibieron nuevos comandantes. Edwar Jesús Sarmiento Paz fue enviado a Yaracuy, Mervin Gregorio Rincón Simóns a Carabobo y Alfonso José Rivera Rojas a Aragua, después de que Rengifo Armas fuera trasladado de ese estado al Zulia.
Los cambios también alcanzaron los comandos considerados estratégicos de la capital y sus alrededores. Misael Ricardo Luna Párica fue ratificado en el Distrito Capital, César Junior Mendoza Medina asumió en Miranda y Henribsen Fidel Herrera Riso fue designado en La Guaira.
En el oriente del país, la renovación fue total en los comandos de Monagas, Anzoátegui y Sucre. Franklin José Rivero Bayone fue nombrado en Monagas, Ricardo José Yánez Rosseti en Anzoátegui y José Gregorio Viloria Arcaya en Sucre.
La sucesión de relevos representa una amplia modificación de la cadena de mando regional de la Guardia Nacional Bolivariana y redistribuye a los oficiales responsables de la seguridad y el control territorial en prácticamente todo el país. Los movimientos también reflejan un reordenamiento de posiciones dentro de una de las principales estructuras militares encargadas de la seguridad interna de Venezuela.