
Ucrania amplió este lunes su ofensiva contra la infraestructura comercial de Rusia con ataques dirigidos contra instalaciones logísticas de Ozon, uno de los mayores gigantes del comercio electrónico del país, en una campaña que busca golpear un sector estratégico de la economía rusa. En las últimas horas, cuatro almacenes de la compañía fueron atacados en distintas regiones, aunque en dos de ellos los drones no alcanzaron sus objetivos.
Uno de los ataques provocó un incendio de grandes proporciones en un almacén de Ozon situado en Enem, en la provincia de Krasnodar, cerca de la frontera con Ucrania y del mar Negro. Otro establecimiento de la empresa, ubicado en Majachkalá, en la república de Daguestán, también fue alcanzado y se reportaron varios heridos.
La empresa aseguró que sus sistemas de seguridad funcionaron con normalidad y que los trabajadores fueron evacuados rápidamente. Sin embargo, las autoridades rusas informaron que los restos de un dron derribado cayeron sobre un centro infantil privado, causando la muerte de tres niños y dejando heridos a otros seis menores y dos adultos.
Las Fuerzas Armadas ucranianas también atacaron instalaciones de Ozon en Adigueya y Nevinnomissk. Según la compañía, los ataques no provocaron daños en esos dos almacenes y tampoco dejaron personas heridas. Los episodios se suman a la destrucción de otros centros logísticos de Ozon registrados durante el fin de semana en Orenburgo y Samara.
La ofensiva contra Ozon ocurre después de que Ucrania haya atacado al menos 12 centros logísticos de Wildberries, su principal competidor y una plataforma equivalente a Amazon en el mercado ruso. La campaña ha generado fuertes pérdidas y colocado a la gigantesca empresa distribuidora al borde de una situación financiera crítica.
El impacto potencial de los ataques trasciende a las compañías afectadas. Según un estudio de la Escuela Superior de Economía de Rusia, las ventas gestionadas en 2025 por Wildberries, Ozon y Yandex Market superaron los 11 billones de rublos, equivalentes a unos 110.000 millones de euros y más del 5% del producto interno bruto ruso.
Ozon cuenta con más de 600.000 vendedores registrados y opera 47 centros logísticos en todo el territorio ruso. Tras los ataques, la empresa suspendió los envíos hacia las instalaciones afectadas y pidió a sus vendedores trasladar las mercancías a otros almacenes, aunque existe incertidumbre sobre la seguridad de esas instalaciones.
Uno de los principales problemas es determinar quién asumirá las pérdidas de miles de comerciantes que tenían productos almacenados en las instalaciones destruidas. Ozon se comprometió inicialmente a reembolsar a los consumidores cuyos pedidos hayan sido afectados, mientras que la situación de los vendedores será analizada posteriormente.
El Banco Central de Rusia ya pidió a las entidades financieras y a las empresas de microcréditos que reestructuren los préstamos concedidos a los comerciantes afectados. El Ministerio de Finanzas, por su parte, anunció que permitirá aplazar durante un año el pago del IVA y del impuesto de sociedades a las empresas cuyas pérdidas superen el 5% de sus ingresos anuales.
La presión financiera también se reflejó en los mercados. Las acciones de Ozon llegaron a desplomarse cerca de un 30% en la apertura de la Bolsa de Moscú, mientras las estimaciones sobre los daños acumulados por los ataques contra Wildberries entre julio y agosto sitúan las pérdidas en torno a un billón de rublos, unos 10.000 millones de euros.
El Kremlin ha reconocido la gravedad de la situación. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, señaló que el Gobierno estudia medidas de apoyo a las empresas afectadas. Vladímir Putin, además, firmó un decreto que permite al Estado confiscar activos cuyos propietarios no garanticen su protección, una medida que podría afectar a refinerías, fábricas y almacenes.
La ofensiva contra la logística comercial evidencia una nueva dimensión de la guerra en Ucrania: el intento de trasladar los efectos del conflicto directamente al funcionamiento cotidiano de la economía rusa. Putin acusó a Kiev de haber abierto una “caja de Pandora”, mientras empresarios y grandes cadenas comerciales buscan alternativas para proteger sus mercancías ante nuevos ataques, en momentos en que la economía rusa soporta el creciente costo de la guerra.