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EE.UU. amenaza con sanciones a los países socios de Irán

Washington advierte que ninguna entidad quedará fuera de su nueva ofensiva económica contra Teherán, mientras Pekín refuerza mecanismos para reducir su vulnerabilidad frente al dólar.

Internacional | Agencia | 2026-08-25 22:53:26

Estados Unidos elevó la presión sobre los países y empresas que mantienen relaciones económicas con Irán y advirtió que incluso China podría ser alcanzada por las nuevas sanciones contra quienes ayuden a Teherán a sostener sus ingresos. Pekín, por su parte, rechazó las amenazas y aseguró que dispone de herramientas para proteger sus intereses.

La advertencia fue formulada por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien afirmó que ninguna entidad estará fuera del alcance de las medidas de Washington. El funcionario señaló particularmente a instituciones financieras chinas que habrían facilitado operaciones vinculadas con el petróleo iraní.

“Si facilitan transacciones y forman parte del ecosistema que convierte el petróleo iraní en dinero y en represión, serán objetivo”, sostuvo Bessent, en una declaración que eleva el riesgo de un nuevo enfrentamiento económico entre Washington y Pekín.

La ofensiva forma parte de una nueva estrategia estadounidense de máxima presión contra Irán, denominada por Washington Operación “Paria Económico”. El objetivo es debilitar las principales fuentes de ingresos de Teherán y aumentar el aislamiento internacional de la República Islámica.

La estrategia contempla medidas contra sectores considerados estratégicos, entre ellos la tecnología, el oro, los activos digitales y el transporte marítimo. Washington busca así limitar la capacidad iraní para convertir sus exportaciones y otros recursos en ingresos que permitan sostener su economía.

China se encuentra en una posición particularmente delicada debido a sus relaciones comerciales con Irán y a su condición de una de las principales economías del mundo. Pekín mantiene, al mismo tiempo, una fuerte integración con el sistema financiero internacional basado en el dólar, por lo que una ruptura abrupta tendría importantes costos para su comercio.

Sin embargo, China lleva años desarrollando mecanismos destinados a reducir su exposición a las sanciones estadounidenses. Uno de ellos es el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China (CIPS), creado en 2012 después de que Washington sancionara al Banco de Kunlun por operaciones relacionadas con Irán.

El CIPS se ha convertido en una alternativa para procesar transacciones internacionales y actualmente cuenta con más de 200 instituciones participantes. El crecimiento de sus operaciones forma parte de una estrategia china destinada a diversificar los canales de pagos internacionales.

Expertos citados en el análisis consideran que Pekín no pretende abandonar de inmediato el sistema financiero basado en el dólar, debido a que este continúa siendo fundamental para su gigantesco sector comercial. Sin embargo, la estrategia china apunta a disponer de alternativas que puedan funcionar como una cobertura frente a eventuales sanciones.

Peter Alexander, director gerente de la consultora Z-Ben, considera que la diversificación financiera china constituye una herramienta de cobertura geopolítica. En ese marco también se inscriben los acuerdos de intercambio de divisas que Pekín mantiene con otros países, que permiten acceder a yuanes en operaciones que pueden reducir la dependencia de los mercados dominados por el dólar.

El economista Tianchen Xu, de la Unidad de Inteligencia Económica, sostiene que China tiene incentivos para permanecer dentro del sistema financiero internacional basado en el dólar, pero eso no significa que esté dispuesta a cumplir todas las exigencias de Washington. Pekín podría recurrir a otros instrumentos económicos si la presión estadounidense aumenta.

Entre las posibles respuestas figura un mayor control sobre los metales de tierras raras y otros recursos estratégicos en los que China posee una posición dominante. Una medida de ese tipo podría elevar las tensiones comerciales y ampliar el conflicto desde las sanciones financieras hacia las cadenas globales de suministro.

Pekín rechazó las amenazas estadounidenses y afirmó que su cooperación con Irán se desarrolla dentro del derecho internacional. El portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, advirtió que su país adoptará las medidas necesarias para defender sus derechos e intereses. La disputa coloca nuevamente a Washington y Pekín ante un escenario en el que las sanciones contra Irán podrían convertirse en un nuevo frente de confrontación económica entre las dos mayores potencias mundiales.