
Francia remontó este lunes a Bélgica por 4-1 y dio un paso importante hacia los cuartos de final de la Liga de Naciones, en un partido que se le complicó más de lo esperado. La figura fue Michael Olise, quien ingresó desde el banquillo y revolucionó el encuentro con una asistencia y dos goles en el tramo final.
Con varios de sus habituales titulares cargados de minutos, tanto Francia como Bélgica presentaron equipos alternativos. La selección francesa no contó con Kylian Mbappé, mientras que Ousmane Dembélé llevó el brazalete de capitán. En Bélgica, Romelu Lukaku comandó el ataque junto a Dodi Lukebakio y Antonio Moreira.
Francia dominó la posesión desde el inicio y generó las primeras ocasiones, pero Bélgica mostró mayor efectividad en sus transiciones. El conjunto visitante se adelantó a los 35 minutos, cuando Lukebakio recibió un pase de Lavia, encaró al arquero francés y definió con precisión para poner el 1-0.
Tras el descanso, Francia aumentó la presión y comenzó a acercarse con mayor peligro. El arquero belga Maarten Vandevoordt sostuvo a su equipo con varias intervenciones, aunque la entrada de Olise, Rayan Cherki y Désiré Doué terminó cambiando por completo el desarrollo del partido.
La remontada comenzó a los 77 minutos, cuando Doué recibió dentro del área, se giró con libertad y sacó un remate raso y cruzado que superó a Vandevoordt. Cuatro minutos después, Olise apareció por la derecha, envió un pase hacia atrás y Cherki marcó el 2-1. Francia ya tenía el control absoluto del encuentro.
Olise se encargó de cerrar una noche espectacular con dos goles en los minutos finales. Primero, a los 88", definió de primera tras una asistencia de Doué y, en el tiempo añadido (90+1"), volvió a aparecer para establecer el 4-1 definitivo. Con esta victoria, Francia fortalece su posición en el grupo y queda cada vez más cerca de los cuartos de final.