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Embajadora de EE.UU. en Grecia dimite por corrupción

Kimberly Guilfoyle, exprometida de Donald Trump Jr., renunció después de que una investigación periodística revelara presuntas irregularidades financieras y posibles ofrecimientos de favores políticos. La Casa Blanca le pidió que dejara el cargo y el presidente afirmó que las revelaciones influyeron en la decisión.

Internacional | Agencia | 2026-10-13 20:35:25

Kimberly Guilfoyle, embajadora de Estados Unidos en Grecia, presentó su renuncia este martes 13 de octubre tras las presiones de la Casa Blanca, luego de que una investigación de The Wall Street Journal revelara presuntas irregularidades financieras y otras controversias relacionadas con su gestión diplomática. La decisión se produjo después de que el Gobierno de Donald Trump le solicitara abandonar el cargo.

La renuncia fue anunciada por Guilfoyle mediante una publicación en la red social X, en la que calificó de falsas las acusaciones en su contra y aseguró que defenderá su nombre, reputación e integridad. La diplomática sostuvo que servir como representante estadounidense en Grecia había sido uno de los mayores honores de su vida.

El principal cuestionamiento se relaciona con una presunta solicitud de 100.000 dólares a un donante republicano para cubrir una deuda de tarjeta de crédito antes de su audiencia de confirmación en el Senado. Según el diario estadounidense, Guilfoyle habría ofrecido favores políticos a cambio de esa ayuda financiera, una acusación que ha intensificado la controversia sobre su conducta.

La información publicada por The Wall Street Journal señala que el donante involucrado amenaza con demandar a los abogados de Guilfoyle, después de que estos lo acusaran de mentir sobre su representada. Las denuncias, sin embargo, no equivalen por sí mismas a una determinación judicial de responsabilidad.

La Casa Blanca comunicó la petición de renuncia durante la primera comparecencia de su nueva portavoz, Katie Zacharia. La funcionaria anunció que el Gobierno había solicitado a Guilfoyle dejar el puesto, en una intervención que convirtió el caso en el primer asunto de su presentación pública.

Poco después, Guilfoyle confirmó su salida. El presidente Trump declaró a los periodistas que las informaciones publicadas por el diario lo habían convencido, junto con otros integrantes de su Administración, de prescindir de sus servicios. “No hablé con ella”, afirmó, aunque reconoció que no le gustó lo que había leído.

Guilfoyle llegó al cargo diplomático después del regreso de Trump a la Casa Blanca. Antes había desempeñado un papel activo en la campaña electoral republicana y mantuvo durante cuatro años una relación de compromiso con Donald Trump Jr., el hijo mayor del presidente. Su cercanía con la familia presidencial fue uno de los elementos más comentados de su nombramiento.

Las controversias comenzaron a adquirir relevancia el mes pasado, cuando el Journal publicó información según la cual Guilfoyle había presumido en una conversación privada de promover una maniobra para provocar la caída del Gobierno de Rumania, encabezado por el liberal Ilie Bolojan. De acuerdo con esas publicaciones, también habría amenazado al ministro griego de Energía, Stavros Papastavrou, con impulsar una operación similar en Grecia.

Otra de las cuestiones investigadas por el periódico es la influencia que habría ejercido sobre la embajadora el lobista griego Christos Marafatsos. Según el diario, ambos mantenían una relación cercana y él la había trasladado en varias ocasiones en su avión privado, una circunstancia que generó interrogantes sobre sus vínculos y posibles conflictos de intereses.

La salida de Guilfoyle se produjo pese a que Trump había afirmado ese mismo martes que la embajadora estaba haciendo un buen trabajo en Grecia. No obstante, el mandatario reconoció que las revelaciones periodísticas habían pesado en la decisión de solicitar su renuncia, aunque aseguró que no había hablado directamente con ella sobre el asunto.

El caso ha puesto bajo escrutinio la relación entre los intereses privados, las contribuciones políticas y el ejercicio de la diplomacia estadounidense. También ha generado cuestionamientos sobre los mecanismos de selección y supervisión de funcionarios nombrados por afinidad política con el presidente.

Guilfoyle anunció que defenderá su reputación frente a las acusaciones, mientras las informaciones publicadas continúan alimentando la controversia. Hasta el momento, los hechos divulgados no constituyen por sí solos una condena judicial ni establecen definitivamente la responsabilidad de la exembajadora.

Su renuncia representa una salida inusual dentro de la Administración Trump, en la que las acusaciones de conflictos de intereses y posibles irregularidades han sido objeto de debate público. La evolución del caso dependerá de las eventuales acciones legales y de la aparición de nuevos elementos que permitan esclarecer las denuncias.