
Los demócratas parten con ventaja en las encuestas para las elecciones legislativas de medio mandato del 3 de noviembre en Estados Unidos, en una contienda que determinará si el presidente Donald Trump conserva el control republicano del Congreso. Los sondeos anticipan una disputa especialmente difícil para el oficialismo en la Cámara de Representantes, mientras el Senado presenta un escenario más ajustado.
Según el promedio de encuestas de RealClearPolitics, los demócratas alcanzan el 50,2 % de la intención de voto para la Cámara Baja, frente al 41,9 % de los republicanos, una diferencia de 8,3 puntos porcentuales. La oposición necesita ganar tres escaños netos para arrebatar el control de esa institución a los republicanos.
Actualmente, los republicanos cuentan con 219 representantes, frente a 214 demócratas. Los 435 escaños estarán en disputa el 3 de noviembre, en elecciones que renovarán por completo la Cámara de Representantes para una legislatura de dos años.
El Cook Political Report estima que, si se mantienen las tendencias actuales, los demócratas podrían cambiar de signo político 18 distritos y superar los 230 representantes. Una victoria les permitiría controlar la agenda legislativa y ejercer una mayor supervisión sobre la Administración Trump.
La situación es más incierta en el Senado, donde los republicanos disponen de 53 escaños y los demócratas de 47. En los comicios se renovarán 35 de los 100 puestos de la Cámara Alta, y los demócratas necesitan conquistar cuatro escaños republicanos, además de conservar los propios, para alcanzar la mayoría.
Las principales contiendas senatoriales se concentran en siete estados: Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Míchigan, Ohio y Texas. De los escaños en disputa en esos estados, seis están actualmente en manos republicanas y uno corresponde a un senador demócrata, lo que convierte las posibles pérdidas del oficialismo en un factor decisivo para el control de la Cámara Alta.
En Texas, tradicional bastión republicano, el demócrata James Talarico aventaja por tres puntos al republicano Ken Paxton, aliado de Trump, según RealClearPolitics. En Míchigan, Abdul El-Sayed supera por 2,7 puntos al republicano Mike Rogers, mientras que en Maine el demócrata Troy Jackson lleva una ventaja de 1,2 puntos sobre la senadora republicana Susan Collins.
Además de las elecciones legislativas, 36 estados elegirán gobernadores. En California y Nueva York, los demócratas Xavier Becerra y Kathy Hochul parten como favoritos, respectivamente, mientras que los republicanos Greg Abbott, en Texas, y Byron Donalds, en Florida, encabezan las preferencias en sus estados, de acuerdo con los sondeos citados por EFE.
Las contiendas por las gobernaciones de Georgia, Nevada y Ohio, actualmente bajo control republicano, y Wisconsin, gobernado por un demócrata, permanecen abiertas. Sus resultados podrían modificar el equilibrio político estatal y tener repercusiones en las estrategias nacionales de ambos partidos.
La popularidad de Trump constituye otro factor central de la campaña. Los promedios de encuestas sitúan su aprobación en torno al 38 %, uno de los niveles más bajos registrados para un presidente estadounidense en las semanas previas a unas elecciones legislativas de medio mandato.
El deterioro de la percepción económica también preocupa a la Casa Blanca. Un sondeo reciente del Centro Pew indica que apenas el 35 % de los estadounidenses confía en que Trump tome buenas decisiones en materia económica, un asunto que se ha convertido en uno de los principales ejes de la campaña electoral.
Ante el escenario adverso, Trump se ha implicado directamente en la campaña republicana, con mítines frecuentes en estados considerados decisivos. Su objetivo es movilizar a la base del movimiento MAGA, recuperar apoyos y evitar que los demócratas obtengan el control de una o ambas cámaras del Congreso.
Las elecciones de medio mandato suelen funcionar como una evaluación del presidente en ejercicio y, en períodos recientes, han provocado pérdidas legislativas para el partido gobernante. Sin embargo, las encuestas reflejan tendencias nacionales y estatales, no resultados definitivos: la participación electoral y el comportamiento de los votantes en cada distrito serán determinantes para establecer la nueva composición del Congreso.