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Lula abre el grifo del dinero público a días de las elecciones

El presidente brasileño anunció subsidios, aumentos de beneficios sociales y alivios económicos por casi 57.000 millones de dólares para 2026 y 2027. La ofensiva llega en una campaña polarizada, con Flávio Bolsonaro y Lula prácticamente empatados en las encuestas.

Internacional | Agencia | 2026-10-21 22:10:02

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aceleró la distribución de ayudas y el anuncio de beneficios económicos en la recta final de la campaña electoral, con un paquete de medidas que suma cerca de 290.000 millones de reales, equivalentes a 57.000 millones de dólares, para 2026 y 2027. La estrategia busca aliviar la situación de los sectores más vulnerables y de distintos grupos económicos, mientras Lula disputa una elección muy reñida frente al senador Flávio Bolsonaro.

Una de las principales medidas es el aumento del 15% en los pagos del programa Bolsa Familia, que beneficia a unos 20 millones de familias en situación de pobreza. El incremento, anunciado en septiembre, comenzó a llegar a los hogares durante la semana previa a los comicios, convirtiéndose en una de las principales apuestas sociales del mandatario.

La campaña se desarrolla en un escenario de fuerte polarización. Según una encuesta de Quaest divulgada por Globo este miércoles, Flávio Bolsonaro obtiene el 45% de la intención de voto, frente al 44% de Lula. La diferencia se encuentra dentro del margen de error, por lo que ambos candidatos llegan prácticamente empatados a la recta final. El debate previsto para el viernes aparece como una de las últimas oportunidades para conquistar a los indecisos.

El paquete de medidas del Gobierno incluye ayudas para familias endeudadas, incentivos a pequeños emprendedores, subsidios para la renovación de vehículos de transporte y reducciones de impuestos sobre los combustibles. También contempla la gratuidad del transporte público durante los fines de semana y otras iniciativas dirigidas a aliviar el costo de vida.

Entre los anuncios más recientes figura un programa para microemprendedores que contempla pagos de hasta 1.000 dólares para invertir en sus negocios, además de mecanismos para aliviar sus deudas. La iniciativa busca atraer a sectores populares que, según el análisis electoral citado por El País, han mostrado un progresivo distanciamiento del Partido de los Trabajadores (PT) y una mayor apertura hacia los Bolsonaro.

El Gobierno también anunció medidas relacionadas con la salud pública, como la provisión gratuita de inyecciones contra la obesidad, y prohibió las apuestas en línea. Esta última decisión cuenta con respaldo ciudadano, según el medio español, pero también supone renunciar a una fuente de recaudación tributaria.

Las mayores partidas del paquete incluyen subsidios para taxistas, conductores de plataformas como Uber, camioneros y empresas de autobuses que quieran renovar sus vehículos. El incremento de Bolsa Familia representa, por su parte, unos 5.600 millones de dólares hasta finales de 2027, consolidando el programa como uno de los principales instrumentos sociales del Gobierno.

Sin embargo, el volumen de gasto previsto genera preocupación entre analistas económicos y mercados financieros. Según las cifras citadas por Folha de S.Paulo, el paquete de medidas elevará las obligaciones fiscales en un momento en que la deuda pública brasileña ronda el 82% del producto interno bruto (PIB). El próximo Gobierno deberá afrontar las consecuencias presupuestarias de estos compromisos durante los siguientes cuatro años.

Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, ha prometido recortar el gasto público y mantener programas sociales como Bolsa Familia, aunque todavía no ha detallado cómo compatibilizará ambos objetivos con el equilibrio de las cuentas fiscales. Su propuesta busca diferenciarse de la política expansiva de Lula, sin renunciar a los beneficios que reciben millones de familias.

La utilización de ayudas públicas en períodos electorales no es nueva en Brasil. En 2022, el entonces presidente Jair Bolsonaro amplió considerablemente los beneficios sociales en su intento de conseguir la reelección, pero terminó perdiendo frente a Lula. Ahora, su hijo Flávio busca regresar al poder con una agenda de reducción del gasto, aunque ha revisado su discurso anterior sobre los programas asistenciales.

Lula, que participa en su séptima campaña presidencial, ha presentado esta contienda como una oportunidad para convertir su eventual último mandato en una etapa histórica. El mandatario también desafió a su rival a revelar información sobre su patrimonio y sus comunicaciones telefónicas, al ofrecer divulgar los mismos datos sobre sí mismo, su esposa y sus cinco hijos.

Pese a la magnitud de los anuncios, las medidas económicas no han producido el cambio esperado por el equipo de Lula en las encuestas. Ambos candidatos continúan disputándose un electorado dividido, con pocos indecisos y una competencia intensa en las redes sociales y los actos de campaña. El debate del viernes será el último gran enfrentamiento televisivo antes de la votación del domingo, en una elección cuyo resultado dependerá en buena medida de los votantes que aún no han definido su preferencia.