
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que los buques de guerra estadounidenses se dirigirán hacia Cuba una vez concluido el conflicto con Irán y sugirió que su presencia frente a la isla servirá para impulsar un acuerdo político. Las declaraciones, realizadas durante un mitin electoral en Fort Myers, Florida, elevan la presión sobre el Gobierno cubano en medio del endurecimiento de las sanciones y las restricciones energéticas impuestas por Washington.
“Nos ocuparemos de Cuba a nuestro regreso de
Irán. Haremos una pequeña escala”, declaró Trump ante sus simpatizantes, al
responder a una pregunta sobre el futuro de la isla. El mandatario describió un
escenario en el que uno de los buques estadounidenses se detendría a unos 45
metros de la costa y aseguró que posteriormente enviaría al secretario de
Estado, Marco Rubio, para “cerrar el acuerdo”.
Trump sostuvo que Rubio, de origen cubano,
podría encargarse de resolver la situación política de la isla. “Podemos
simplemente poner a Rubio ahí, y él lo resolverá”, afirmó, al elogiar al jefe
de la diplomacia estadounidense. Sin embargo, no precisó cuándo terminaría la
guerra con Irán ni anunció un plan oficial para una eventual operación naval
frente a Cuba.
Las declaraciones coincidieron con un mensaje
publicado por Rubio en la red social X, en el que instó a quienes buscan
promover cambios políticos en Cuba a establecer una “colaboración discreta con
la CIA”. El secretario de Estado sostuvo que la situación actual representa una
oportunidad para impulsar transformaciones en el país, aludiendo a las promesas
incumplidas, la corrupción y los privilegios de una parte de la dirigencia
cubana.
El mensaje de Rubio refuerza la estrategia de
presión de Washington sobre La Habana y se produce después de que Trump
planteara públicamente la posibilidad de que buques estadounidenses naveguen
hasta las proximidades de la isla. Hasta el momento, las declaraciones no
constituyen un anuncio formal de una operación militar ni establecen los pasos
concretos que seguiría el Gobierno estadounidense.
Durante su intervención en Florida, Trump
también recordó la operación militar estadounidense en Venezuela que, según
afirmó, culminó en enero con la captura del depuesto gobernante Nicolás Maduro.
El expresidente venezolano enfrenta en Nueva York cargos relacionados con
narcotráfico y otros delitos, de acuerdo con los antecedentes mencionados por
el mandatario.
Trump aseguró que Estados Unidos ganó la
guerra en Venezuela en un solo día y destacó que su Gobierno trabaja con las
autoridades venezolanas para incrementar la producción petrolera. La referencia
cobra importancia para Cuba, que durante años dependió del suministro de crudo
venezolano para sostener parte de sus necesidades energéticas y que enfrenta
dificultades para garantizar el abastecimiento de combustible.
La Administración Trump ha intensificado las
medidas contra el Gobierno cubano mediante sanciones a empresas vinculadas con
las autoridades de la isla y restricciones destinadas a limitar sus
importaciones de combustible. Washington busca aumentar el costo económico y
político de la continuidad del sistema encabezado por el Partido Comunista,
mientras La Habana denuncia las medidas estadounidenses como una forma de
asfixia económica.
El escenario también está marcado por las
tensiones entre ambos países en torno a posibles acciones militares. El
canciller cubano ha rechazado los argumentos que, a su juicio, podrían
utilizarse para justificar un ataque contra la isla. Las declaraciones de Trump
sobre el desplazamiento de buques estadounidenses añaden incertidumbre a una
relación bilateral históricamente conflictiva, aunque el mandatario no detalló
medidas militares concretas.
La presión sobre Cuba coincide, además, con
movimientos políticos y judiciales en Florida. Las autoridades estatales
anunciaron una orden de arresto contra el expresidente cubano Raúl Castro por
su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas de la organización
Hermanos al Rescate en 1996, cuando era ministro de las Fuerzas Armadas. El
episodio constituye uno de los principales antecedentes de las tensiones entre
La Habana y sectores del exilio cubano en Estados Unidos.
Florida, donde Trump realizó su mitin, alberga
la mayor población de origen cubano de Estados Unidos y es un escenario
relevante para la política electoral estadounidense. La postura de línea dura
frente al Gobierno de La Habana tiene especial resonancia entre sectores del
exilio que reclaman cambios políticos en Cuba, aunque las preferencias de esa
comunidad no son uniformes.
El endurecimiento de la política
estadounidense se produce en un momento de dificultades económicas y
energéticas para Cuba, agravadas por las limitaciones para conseguir petróleo
en el exterior. La reducción de los suministros venezolanos y las restricciones
estadounidenses han aumentado la presión sobre el sistema energético cubano,
con consecuencias para el transporte, la producción y los servicios.
Por ahora, Trump y Rubio han formulado declaraciones que apuntan a mantener e intensificar la presión sobre el Gobierno cubano, pero no han presentado públicamente un calendario ni detalles operativos para una intervención naval. La evolución de la guerra con Irán, las decisiones de Washington y la respuesta de La Habana determinarán si las advertencias se traducen en nuevas medidas diplomáticas, económicas o militares.