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EEUU gana apoyo en la ONU en su arremetida contra Cuba

La Asamblea General aprobó la resolución que exige levantar las sanciones con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. Colombia, Ecuador y Costa Rica se alinearon con Washington, que intensificó su ofensiva diplomática para reducir el respaldo internacional a La Habana.

Internacional | Agencia | 2026-10-28 21:21:36

La Asamblea General de las Naciones Unidas volvió a exigir el levantamiento del embargo económico de Estados Unidos contra Cuba, pero Washington consiguió ampliar el respaldo internacional a su posición. La resolución fue aprobada el miércoles con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, en un resultado que refleja un cambio en la postura de varios países.

El número de votos contrarios a la resolución aumentó respecto a 2025, cuando siete países rechazaron la iniciativa y 12 se abstuvieron. Esta vez, Estados Unidos consiguió 10 votos negativos adicionales y 13 abstenciones más, en medio de una intensa campaña diplomática impulsada por el Gobierno del presidente Donald Trump.

En América Latina, Colombia, Ecuador y Costa Rica se sumaron a Argentina para votar contra la resolución. Los cuatro países están gobernados por aliados de Trump, según el reporte de Bloomberg. Trinidad y Tobago también rechazó la iniciativa en el Caribe.

Chile, Perú y Honduras optaron por la abstención, junto con Haití, Jamaica, Guyana y República Dominicana. La Administración estadounidense había intensificado sus contactos con gobiernos conservadores de la región para reducir el respaldo a la condena internacional del embargo.

En Europa, Bosnia-Herzegovina, Chequia, Lituania y Eslovenia votaron en contra, mientras que Marruecos y Emiratos Árabes Unidos también rechazaron la resolución. Alemania, Italia, Países Bajos, Croacia, Grecia, Bulgaria y Montenegro se abstuvieron, al igual que Corea del Sur, Catar, Baréin, Palau y las Islas Salomón.

La resolución, presentada anualmente desde 1992, condena las sanciones económicas impuestas por Washington y reclama su levantamiento. Sin embargo, la votación no es jurídicamente vinculante y Estados Unidos ha ignorado sistemáticamente sus resultados.

El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, cuestionó la utilidad de estas votaciones y afirmó que el Gobierno cubano las utiliza para presentar ante su población la idea de que la comunidad internacional respalda a La Habana. Waltz sostuvo que Washington seguirá denunciando lo que considera una estrategia propagandística del régimen cubano.

La votación estuvo precedida por un enfrentamiento verbal entre Waltz y el canciller cubano, Bruno Rodríguez, durante una sesión del martes. La discusión comenzó cuando Rodríguez se acercó al estrado mientras el diplomático estadounidense pronunciaba un discurso. Waltz le exigió que se apartara y afirmó que Cuba no podía silenciarlo ni impedir que hablara su delegación.

Durante su intervención, Waltz defendió las sanciones vigentes desde la década de 1960 y criticó los privilegios atribuidos a familiares del fallecido líder cubano Fidel Castro. Mientras hablaba, miembros de la delegación de Cuba protestaron a gritos y golpearon sus mesas.

Las tensiones entre ambos países se han agravado tras la destitución de Nicolás Maduro en Venezuela, aliado histórico de Cuba y socio económico fundamental para la isla. La Administración Trump intensificó la presión sobre La Habana y restringió el suministro de combustible, una situación que alimentó los temores del Gobierno cubano ante una posible acción militar estadounidense.

El Gobierno de Cuba atribuye al embargo buena parte de la escasez de alimentos, medicamentos y productos básicos que afecta a la población. Las sanciones limitan gran parte del comercio y las transacciones financieras con Estados Unidos y fueron endurecidas durante el primer mandato de Trump. Organizaciones de derechos humanos y expertos de la ONU han cuestionado las medidas por sus consecuencias sobre la población civil.

En los días previos a la votación, Washington organizó actividades para promover su posición. La semana pasada, Waltz participó en un acto denominado “Cuba Libre”, respaldado por Estados Unidos, en el que disidentes cubanos y otros críticos del Gobierno de La Habana expusieron sus argumentos ante representantes internacionales. Diplomáticos cubanos protestaron contra el encuentro y protagonizaron enfrentamientos verbales con algunos participantes.

Aunque la resolución volvió a obtener una mayoría amplia, el resultado evidenció una reducción del respaldo diplomático a Cuba y una mayor disposición de varios gobiernos a acompañar la posición estadounidense. La votación no modifica por sí misma las sanciones, pero constituye un indicador de la creciente presión política sobre el Gobierno cubano.