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Colombia: Coche bomba atribuido al ELN deja un muerto y 11 heridos

El presidente colombiano convocó a un consejo de seguridad y anunció una ofensiva contra los responsables del atentado ocurrido frente a una estación policial en Los Patios, cerca de la frontera con Venezuela. El ataque se produce en medio de una nueva escalada de violencia y de una política de seguridad más contundente del nuevo Gobierno.

Internacional | Agencia | 2026-09-01 20:36:39

Un coche bomba atribuido a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) explotó cerca de una estación de Policía en el municipio colombiano de Los Patios, en el departamento de Norte de Santander, dejando un civil muerto y al menos 11 personas heridas, entre ellas dos uniformados.

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, reaccionó al atentado con una promesa de “mano de hierro” contra los grupos armados responsables y anunció la convocatoria a un consejo de seguridad con toda la cúpula de la fuerza pública, al que aseguró que asistirá personalmente.

“Vamos a perseguir con mano de hierro a quienes atenten contra los colombianos, hasta capturarlos, desmantelar sus estructuras y devolverles la tranquilidad a nuestras comunidades”, afirmó el mandatario en un mensaje difundido en la red social X.

La explosión ocurrió cerca de la medianoche del lunes frente a un comando policial de Los Patios, una localidad situada cerca de la frontera con Venezuela. El atentado destruyó parte de la infraestructura policial y provocó daños materiales en los alrededores.

La víctima fatal fue identificada como un ciudadano venezolano de 23 años, según informó el coronel Jimmy Belalcázar, comandante de la Policía local. Entre los heridos se encuentran dos policías, uno de ellos con mutilación en la pierna izquierda y otro afectado por esquirlas de la explosión.

Las autoridades atribuyeron preliminarmente el atentado a la guerrilla del ELN. De acuerdo con los primeros reportes, el vehículo utilizado transportaba una importante cantidad de explosivos y habría sido detonado a distancia frente a la instalación policial.

El ataque se produjo en medio de una de las peores olas de violencia registradas en Colombia durante la última década, en un contexto marcado por el fortalecimiento de grupos armados ilegales y organizaciones vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal y otras actividades criminales.

La respuesta del Gobierno coincide con un endurecimiento de la política de seguridad impulsada por De la Espriella desde que asumió la Presidencia el pasado 7 de agosto. El mandatario ha planteado una estrategia basada en una mayor utilización de la capacidad militar del Estado frente a los grupos armados.

Horas antes del atentado, las Fuerzas Armadas colombianas habían ejecutado una importante operación contra el Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las antiguas FARC, en el departamento de Guaviare. El balance oficial elevó a 20 el número de integrantes del grupo muertos durante la denominada Operación Militar Azarías.

La ofensiva también dejó cinco personas capturadas y dos menores recuperados, además de la incautación de fusiles, ametralladoras, armas cortas, equipos de campaña y chalecos. Entre los fallecidos figuraba alias El Tigre, jefe del Frente Carolina Ramírez, quien fue identificado por las autoridades.

De la Espriella aseguró que las operaciones militares continuarán y advirtió a los grupos armados que no tendrán territorios seguros para esconderse. El Gobierno considera que los recientes golpes buscan debilitar las capacidades militares, logísticas y financieras de las organizaciones que controlan corredores estratégicos del narcotráfico.

El nuevo escenario de violencia también ha estado acompañado de cuestionamientos por las consecuencias de los bombardeos militares. Las autoridades confirmaron que menores de edad murieron en operaciones recientes, mientras organizaciones defensoras de derechos humanos expresaron preocupación por el impacto de la nueva estrategia de seguridad.

El atentado de Los Patios, sumado a la ofensiva militar contra las disidencias de las FARC, confirma el deterioro del escenario de seguridad en Colombia. Con el ELN y otros grupos armados amenazando con responder a las operaciones estatales, el Gobierno de De la Espriella enfrenta el desafío de contener una escalada que vuelve a colocar la violencia y el narcotráfico en el centro de la agenda nacional.