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La Corte Penal Internacional, galardonada con el Premio Sájarov 2026

El Parlamento Europeo otorgó el premio Sájarov a la libertad de conciencia a la Corte Penal Internacional (CPI) y sus funcionarios, presionados por amenazas y sanciones del presidente de EE. UU., Donald Trump.

Imagen de ilustración.
Internacional | DW | 2026-10-22 10:28:32

El premio Sájarov a la libertad de conciencia para la Corte Penal Internacional (CPI), que había sido nominada por el grupo socialdemócrata en la Eurocámara, llega dos semanas después de que la jueza sudafricana Navanethem "Navi" Pillay, que ejerció como magistrada de este órgano, ganara el premio Nobel de la Paz 2026, y de que Estados Unidos impusiera nuevas sanciones a la CPI.

Aunque partía como favorito el líder de la oposición de Tanzania, Tundu Lissu, que contaba con la nominación de dos grupos parlamentarios, finalmente, en el voto a puerta cerrada, la CPI ha obtenido una "mayoría de los votos emitidos", con el apoyo de socialdemócratas, liberales, verdes e izquierda.

Lissu tenía el respaldo de populares y ultraconservadores, mientras que la ultraderecha de Patriotas por Europa optó por no votar en la última y definitiva ronda, dijo a la agencia EFE una fuente parlamentaria.

Las terceras finalistas eran las hermanas gemelas sentenciadas a muerte Taraneh y Romina Rahimi, en nombre de todas las personas perseguidas por el régimen islámico de Irán, según había anunciado el Parlamento Europeo el 19 de octubre. Nominado por el grupo de ultraderecha Europa de las Naciones Soberanas (ESN), pero fuera de la terna finalista, quedó el presidente salvadoreño Nayib Bukele.

El rol de la CPI y las amenazas en su contra

La CPI nació en 2002 con la idea de que ni jefes de Estado ni comandantes militares quedaran fuera del alcance de la justicia por crímenes más graves, y más de dos décadas después, investiga conflictos desde Ucrania hasta los Territorios Palestinos y Afganistán, mientras afronta una fuerte presión política y financiera desde Estados Unidos.

Creada por el Estatuto de Roma, aprobado en 1998, la CPI es el primer tribunal penal internacional permanente, y tiene hoy 125 Estados miembros que le otorgan jurisdicción para juzgar personas -no países- por genocidio, crímenes de guerra, de lesa humanidad y de agresión cuando la justicia nacional no pueda o no quiera hacerlo.

En los últimos años, se ha situado en el centro de algunas de las principales disputas geopolíticas, especialmente después de ordenar, en 2023, el arresto del presidente ruso, Vladimir Putin, por su presunta responsabilidad en la deportación de niños ucranianos desde zonas ocupadas por Rusia, lo que le ha traído amenazas y órdenes de detención emitidas desde Moscú.

En noviembre de 2024 aprobó órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su exministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad en Gaza, motivo por el que la Administración de Donald Trump sancionó al tribunal y a varios de sus funcionarios.

Estas sanciones amenazan directamente la propia supervivencia operativa del tribunal, puesto que han complicado el acceso de la CPI al sistema financiero y a proveedores internacionales.

El premio Sájarov

El premio Sájarov, dotado con 50.000 euros y nombrado en honor al físico soviético y disidente político Andréi Sájarov, reconoce la labor de personas, grupos y organizaciones que han contribuido de forma destacada a la protección de la libertad de pensamiento.

Desde su creación en 1988 lo han recibido personalidades como el líder sudafricano Nelson Mandela, la joven activista paquistaní Malala Yousafzai, la plataforma española ¡Basta Ya! y opositores al régimen cubano como las Damas de Blanco o Guillermo Fariñas.

El galardón de este año se entregará en una ceremonia el próximo 16 de diciembre durante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia.

En su reacción al galardón, la presidenta de la CPI, la magistrada japonesa Tomoko Akane, agradeció al Parlamento Europeo por reconocer "la labor del Tribunal en la lucha contra la impunidad y en la garantía de juicios justos", así como "el papel de la justicia internacional como piedra angular de una paz duradera". Y subrayó que "en un mundo marcado por el aumento de los conflictos, no hay paz sin justicia ni seguridad sin derecho".