El ente rector del fútbol europeo criticó duramente la decisión de la FIFA, aparentemente empujada por un llamado telefónico de Donald Trump, de perdonar la sanción contra el jugador estadounidense.
El equipo visitante mostró contundencia en el primer tiempo y supo administrar la ventaja en la segunda mitad. La selección local reaccionó, pero no consiguió igualar el ritmo ni la precisión del rival.
El equipo sudamericano intentó imponer su jerarquía, pero se encontró con una defensa bien estructurada. El rival respondió con disciplina y aprovechó sus oportunidades con efectividad.
Los africanos dominaron gran parte del encuentro y llegaron a tener una ventaja de dos goles, pero no lograron sostener el resultado en el tramo final del partido.